GONZALO MARTÍNEZ - O MORRAZO
A media mañana, con el asfalto húmedo por las lluvias intermitentes y con bancos de niebla, iniciamos el recorrido en la rotonda de Domaio, próxima al puente de Rande. Al volante está José Antonio González Carballo, director de Autoescuela Dorna, 58 años, con 40 de carné y más de 30 como profesor de conductores de Moaña, Cangas, Bueu, Marín y Vilaboa. Conoce el Corredor do Morrazo al dedillo, y arranca junto a un fotógrafo y un periodista para recorrerlo varias veces en ambos sentidos con un vehículo estándar, un Renault Megane de 85 caballos y las ruedas "a media vida". Parte con espíritu crítico, sin omitir las virtudes que detecta, pero también reparando en cada punto que considere mejorable.
Km. 0.- Nada más partir de Rande, llama la atención la presencia de la Guardia Civil de Tráfico, que controla el tránsito de vehículos. Los controles se han reforzado en los últimos días ante la trágica racha de accidentes que se registra desde principios de año y que se ha cobrado ya cinco víctimas mortales y varios heridos. La subida cumple con todos los requisitos, a juicio del piloto, que circula al tope permitido de 100 kilómetros por hora e incide en el túnel sin iluminar como un leve "pero". Por el contrario, valora positivamente que sean los coches que circulan por el carril de la izquierda los que deben ceder el paso a los suben por la derecha, que no se ven obligados a realizar frenadas bruscas o incluso a parar para ceder el paso, como ocurre en otras vías.
Km. 2.- El viaducto da Moura es en curva, y algunos vehículos rebasan con la rueda izquierda la línea continua que divide ambos carriles. "El arcén es muy escaso si nos encontrásemos con un coche de frente y tenemos la necesidad de esquivarlo", advierte nuestro especialista, que aprovecha luego un tramo sin tránsito para realizar algunas pruebas de adecuación del peralte y agarre del firme, con algunos volantazos: "Sin problemas. El drenaje de la lluvia es perfecto, y no hay charcos ni signos de inestabilidad", concluye.
Km. 5.- Llegamos al único tramo donde está permitido adelantar, bajo el Mirador dos Parentes y donde el 18 de enero se registraron tres víctimas mortales. Delante circula un camión, que obliga a reducir sensiblemente la velocidad de tránsito y crea una pequeña cola de vehículos. Vienen coches de frente y no es posible rebasar al camión. "Estas cosas generan mucho estrés y ansiedad, porque los conductores están esperando por este trecho para salir del empantano", explica Antonio González, que considera necesario habilitar más zonas de adelantamiento o doble carril para favorecer la fluidez y disminuir el riesgo de accidentes. "Además, hay terreno para hacerlo", incide.
Km. 7.- En el viaducto da Mo se repite el problema de estrechez de los arcenes, y se sugiere que habilitar una banda sonora en la línea continua central ayudaría a rectificar al conductor que pueda sufrir despistes. Luego llega la rotonda de Meira, donde el piloto incide en la escasa longitud del carril de incorporación por la derecha, que obliga a un coche a frenar bruscamente para evitar la invasión de la vía. Además, en este tramo "la velocidad debería limitarse a 80, para ampliar el tiempo de reacción".
Km. 11.- Atravesamos un banco de niebla y menor visibilidad que obligan a bajar la velocidad. Algunos conductores obvian que el peligro aumenta y reducen la distancia de seguridad. "Un frenazo aquí sería peligroso, porque no hay margen de escapatoria", concluye el piloto, que recomienda "extremar la precaución" para intentar paliar las desfavorables condiciones climatológicas y de la calzada.
Km. 14.- El viaducto del río Bouzós y el túnel de Coiro recuerdan la estrechez de los arcenes, aunque los desniveles y las curvas son "normales" en este tipo de vías. Sin embargo, un vehículo se coloca en paralelo por la derecha, aprovechando el carril de salida hacia San Cosme, y luego hace ademán de rectificar. Vuelve a incidir el director de la autoescuela Dorna en que este tipo de maniobras de salida y acceso al Corredor deben revisarse y no realizar cambios de dirección hasta estar seguros de ello. "Se trata más del comportamiento del conductor que de una deficiencia de la vía".
Km. 17.- En la bajada desde el polígono de Castiñeiras a la rotonda de Gandón y sin tráfico cerca, el piloto rebasa las velocidades fijadas y realiza pruebas de estabilidad y frenada, con resultados positivos. En el viaje de regreso, analiza las entradas y salidas de A Portela, sin "nada especial a reseñar".
Accesos. Los accesos desde o hacia otras vías no presentan "especiales complicaciones", en opinión del piloto de esta prueba, para el que las pendientes superiores en algunas zonas quedan atenuadas por una mayor limitación de velocidad, que está señalizada.
Videocámaras. En todo el trazado del Corredor de O Morrazo no hay instalada ninguna cámara de videovigilancia. El experimentado profesor de autoescuela que realiza este recorrido considera que su colocación reportaría varias ventajas, ya que servirían para disuadir a los conductores que circulan de forma temeraria y, al mismo tiempo, para revisar las circunstancias en que se producen los accidentes, evitando "basarse sólo en indicios o especulaciones". Cree que las circunstancias personales y los fallos mecánicos tienen mucho que ver en los siniestros.
Despistes y franquezas. En su larga carrera profesional, José Antonio González se ha encontrado con muchos accidentes y ejemplos de malos conductores, pero también de despistes que pueden acabar en tragedia. Uno de ellos lo vivió recientemente en una curva del Corredor próxima al tramo donde se permite adelantar. "Un conductor venía de frente prácticamente por el carril contrario. Le pitamos, pero ni siquiera se enteró. Lo esquivé, aprovechando el poco espacio que quedaba, hasta que pasó el susto". Los despistes y el estado físico y anímico del conductor, sostiene, "son fundamentales", junto a una mejor formación de los conductores. "Hay que reflexionar si, con el actual sistema, estamos enseñando a aprobar, más que a conducir".