JUAN CALVO - CANGAS
No hace mucho que en dos juzgados diferentes de Cangas la molesta inquilina y la comunidad de vecinos del edificio Xoia, en la rúa Andalucía, de la localidad, tuvieron oportunidad de verse las caras en once ocasiones en un solo día. La comunidad de vecinos acusaba a la inquilina de amenazas y de daños a la propiedad y ella hacía lo mismo. Existe un atestado de la Guardia Civil que resumen perfectamente la situación que se vive en el edificio. Fue el 21 de noviembre de 2009. La Guardia Civil recibió la primera llamada a las 07,20 horas, donde se alertaba de un altercado entre vecinos en el citado inmueble. Los vecinos acusaban a la mujer de gritar y golpear las paredes de su domicilio interrumpiendo el descanso del resto de los vecinos. Ella declara que lo único que estaba haciendo era la comida. Se le comunica que cese en su actitud. A las 07.45 horas la Guardia Civil recibe otra llamada comunicando nuevos altercados. Los agentes comprueban que ella se encuentra gritando e insultando a través de las ventana de la cocina, incluso arrojando objetos a través de la misma. La inquilina no atiende a los requerimientos de la benemérita y se niega a abrir la puerta. Posteriormente averigua que sobre la mujer, de 42 años de edad, pesaba una orden de ingreso, por prescripción médica en el centro hospitalario Nicolás Peña. A las 9.00 horas salió de su domicilio en ropa interior y gritando. Según la comunidad de vecinos, éstos son algunos ejemplos de lo que el resto de los propietarios e inquilinos tienen que soportar casi diariamente, además de amenazas, incluso con un arma blanca, que está documentada por la Guardia Civil y pendiente de juicio.
Ayer, la comunidad de propietarios del edificio tuvo que asistir a un juicio interpuesto por ella por supuestamente haberle cortado el agua y por insultos y amenazas, además de bloquearle el ascensor. La comunidad afirma que ganaron muchos juicios pero que no vale de nada. "El juez impone una sanción económica, pero no conseguiremos una orden de alejamiento, algo que para nosotros es primordial. Estamos padeciendo una verdadera tortura. Nuestros hijos viven situaciones de una tensión insoportable. Sabemos que es una persona enferma, pero creemos que alguien tiene que hacer algo". La Guardia Civil está cansada también de acudir día sí y día también al edificio y la alcaldesa Clara Millán es consciente también del problema . Ayer, quedó visto para sentencia un juicio de la inquilina contra la comunidad y contra las mujeres que limpian.