REDACCIÓN - MORRAZO
Moaña sabe vivir la fiesta y ayer lo volvió a demostrar un año más. La comparsa Nosa Terra, que lleva 25 años vistiéndose y componiendo murgas para el entroido, fue la encargada de calentar los motores de la fiesta con la lectura de un pregón que precisamente leyeron dos vellas sobre un descapotable. Al fondo el resto de la comparsa vestida de guepardo. Cientos de personas abarratoran el paseo en el primer encuentro de las 10 comparsas que este año participan en el Entroido moañés. Allí estaban los Mazinger Z, de Pidechas O Corpo; las infantas, de Animodo, las Blancanieves de la comparsa Nin Chica de Jasto; la miñoca con azuelo y todo como fueron vestidos los integrantes de Calcarrúas; los zombis de Os Combois o los que iban de Urbaser recogiendo la basura, de la comparsa Orquestra Cacharro. El cartel de comparsas en Moaña lo completan Cada un que se safe, Foche a Bodeja y Os que faltaban.
Tras los actos en el paseo, las comparsas siguieron el recorrido por el municipio y llegaron hasta Berducedo en donde cantaron su repertorio de murgas y por la noche volveiron a la carpa del paseo. El programa de hoy domingo centra el entroido en Domaio en donde está prevista un festivald e comparsas a partir de las 12.00 en el atrio de San Benito.
En Bueu ayer hubo un baile en el Centro Social do Mar y hoy habrá desfile de Mascalleiros, a partir de las 17.00 horas en la carpa en la Praza do Concello.
Los vecinos de O Morrazo viven el Carnaval desde que salen por la mañana de sus casas a trabajar. En Cangas, las cajeras y dependientes de los supermercados atendían ayer vestidos de romano, de negro con taparrabos de pantera y hueso de dinosaurio en el pelo. El trabajo no es en O Morrazo un obstáculo para que el disfraz tome el protagonismo que es debido y se mezcle en la vida cotidianda de tal forma que a uno se le hacía difícil de distinguir saber a quien llamar si necesitaba algo. Y es que los clientes también acudían disfrazados. Vamos, que era día para fijarse. Las murgas alegraron la fría tarde con sus irónicas canciones. Antes, los que pudieron se prepararon bien para la Cuaresma. Hubo en los restaurantes de Cangas pantagruélilcas comidas con mucho marisco de la ría en la fuentes, pero también el denominado en el interior, marisco de cortello: cocido, mucho cocido. Este plato se ofrecía como atractivo menú en numerosas casas de comida. Son cuarenta días de vigilia y los cuerpos deben estar preparados para el sacrificio. Bendita la dieta para muchos, porque la fartura por esta fechas acaba con el colesterol por las nubes.