G.M.P. - CANGAS
Los paneles del pabellón empezaron a desprenderse poco antes de la una de la tarde, cuando los alumnos se disponían a disfrutar del recreo. "Estaba alí cun grupo duns vinte rapaces agardando a entrar na pista cando sucedeu todo", explica Cristina, profesora de Educación Física, quien confirma que no llegaron a caer planchas al interior. De hecho, las que se desprendieron son las de la cubierta, así como la capa aislante intermedia, pero la inferior quedó casi intacta, lo que impidió que la pista quedase a la intemperie.
"Estaba en la biblioteca entregando un libro cuando sentí un fuerte ruido y pensé que era un accidente de coche.", explica Ángel Ferrari, alumno del centro. "Miré por la ventana y vi que el tejado de la casa de enfrente estaba hundido y pasaba una furgoneta con un trozo de espuma que le acababa de caer encima. Entonces me di cuenta de que era grave", continúa. Su compañero Martín Avendaño también se sorprendió "cuando vi que el tejado salía volando", mientras Raquel Fernández vivió el momento como un sueño: "No me lo creía. Estaba junto a la ventana y pude comprobar cómo el tejado caía sobre el tejado de la casa de enfrente". El edificio es de los mismos dueños que la tienda adonde David Núñez se dirigía a comprar el bocadillo, como hace en cada recreo. "Empezó a volar el tejado y vi a varios profesores corriendo. La verdad es que actuaron de forma correcta, manteniendo la calma y mandando a todos para adentro", relata.
En esos momentos comenzaba el trabajo de los equipos de emergencia, que la concejala de Tráfico e Seguridade, Maise Vilas, calificó de "excelente". Tanto la Guardia Civil como la Policía Local y Protección Civil multiplicaron sus efectivos con personal que estaba fuera de servicio para atender el trabajo extra. Fue preciso cerrar al tráfico todo ese tramo urbano, vallando desde la rotonda del "gordo" hasta el cruce con Longán, así como el vial de Espíritu Santo, lo que provocó importantes retenciones. Este último se abrió parcialmente pasadas las cuatro de la tarde, desviando el tráfico por la calle Concepción Arenal, detrás de las "casas baratas". A media tarde se habilitó un carril por la Avenida de Ourense, y al última hora regresó la normalidad. En ese tiempo se reforzaron los trabajos con una grúa Doniz, así como operarios y maquinaria de las empresas "Cubiertas Galicia" y "Mar-Sio", que continuaban por la noche con las labores de desescombro y apuntalamiento de la estructura.
¿Hubo algún fenómeno meteorológico extraordinario que lo provocara? Un marinero señaló que pudo estar causada por un "torbellino que veu do mar, contra o suroeste", y que son relativamente comunes. Pero son especulaciones, y algunos técnicos apuntan al deterioro de los anclajes de la cubierta.