F.G.S. - MOAÑA
Los vecinos de Moaña tuvieron que armarse ayer de paciencia para conducir por el centro de la villa. Y es que a las retenciones ocasionadas desde hace unos días por las obras para dotar de electricidad a un nuevo edificio en la calle Ramón Cabanillas, se le sumó durante casi todo el día de ayer una dantesca situación: Un autobús de línea regular se averió cerca de la rotonda de Salitre, en dirección a Cangas, también en la céntrica vía.
El autocar sufrió una avería en el motor alrededor de las 9.30 horas de la mañana. Lo que en principio no debería pasar de una anécdota se convirtió en toda una odisea, que obligó a los agentes de la Policía Local a regular el tráfico a lo largo de casi toda la jornada, hasta que a las 17.20 horas una grúa de gran tamaño remolcó el vehículo hasta el garaje de la empresa Monbús en la ciudad de Pontevedra.
La compañía propietaria del autobús llamó a una grúa por la mañana, pero cuando ésta llegó a Moaña y se dispuso para remolcar el autobús se dio cuenta de que el vehículo carecía de un gancho que le permitiera levantarlo. Por lo tanto, los operarios de la grúa se fueron y construyeron un gancho para instalarlo al autobús. Hasta las 17.20 horas no aparecieron de nuevo por el centro de la villa para colocar el gancho y poder retirar el vehículo de la calzada.
A lo largo de todo el día no fueron pocos los vecinos que se interesaron por lo que pasaba, y es que pocos pueden entender como un autobús pasa ocho horas averiado y ocupando el carril de una calle sin que nadie pareciera encontrar ninguna solución efectiva.
Antes de salir del municipio todavía se produjo un pequeño susto. Y es que al parecer el autobús no iba bien sujeto y la grúa tuvo que detenerse en la gasolinera de Sanchilán para acomodarlo.
A falta de conocer con exactitud el problema que sufrió el autobús, se especula con la posibilidad de que fuera la correa de transmisión la causante de toda la dantesca escena.