J. CALVO/CÉSAR COLLARTE - CANGAS/BUEU
Martín Piñeiro (Martín) recuerda con añoranza sus inicios, que es como decir los inicios de la Policía Local de Cangas. Ingresó en el cuerpo en 1978 como motorista y chófer de la ambulancia, Tenía 19 años y un bigote en ciernes. Antes que él lo hicieron Luciano Tenorio y Carlos Córdoba Solla, a los que se les sumó Fernando Piñeiro Vázquez. Ejercía de jefe, "El Jefe", Amador Núñez, después vendrían Julio Juncal y Manuel Millán Malvido. Martín y Chuco formaron pareja durante muchos años y tuvieron gran protagonismo en esa época en la que se luchaba contra los narcos. Andaban de paisano y montaban complejos operativos de seguimiento de sospechosos, cambiando de automóvil y haciendo escuchas telefónicas, todo bajo las órdenes del juez de Cangas. No nos extraña nada que eche de menos toda aquella frenética actividad que tuvo su punto más alto con Alberto Agulla al frente del cuerpo. Entre 1991 y 1993, los agentes de Cangas detuvieron a 209 personas, 53 por tráfico de drogas y 59 por robos. Cuenta Martín que el grado de compromiso con su empleo era tanto que tanto él como sus compañeros utilizaban sus vehículos privados en operaciones y pagaban de su bolsillo el gasoil. Evoca Martín la vez que fueron a detener al aeropuerto de Peinador a un narco. "Daquela tiñamos pistola". Y Martín no habla por hablar. De la importancia de la Policía Local de Cangas en los operativos destaca la distinción que llevaron varios agentes por la Unidad de Estupefacientes de Madrid, por un servicio en el que sus vidas y el de sus familiares estuvieron en peligro y que todavía hoy no fue desclasificado. Recuerda a Arturo Gobierna, al que tiene como uno de los malhechores que más trabajo le dio. Eran los tiempos en los que se llevaba el trabajo a casa. Ahora, a muchos de estos hombres que hoy recibirán la distinción se les niega el pan y la sal. Pero su trabajo es su reivindicación. Para el próximo año, nueve agentes de Cangas cumplirán 25 años de servicio, lo que convierte a su plantilla en la más veterana de Galicia. En los últimos 20 años sólo se cubrieron tres plazas.