JUAN CALVO - CANGAS
Feijóo llegó con atuendo de fin de semana a Moaña. Acababa de estar en el Congreso Provincial del PP de Lugo y en Moaña quiso mostrar ese look de treintañero desenfadado: pantalón vaquero que combinaba con jersey verde botella y camisa clara. Había aparcado el traje y la corbata para adentrarse en territorio de las bases, siempre con más querencia al roce. Mientras no llegaba, el anfitrión, José Fervenza, decidió empezar con su discurso, para darle tiempo. ¡Y caramba si lo consiguió!. El líder local había cogido carrerilla y sólo lo pudo parar la música del PP que anunciaba la llegada de Alberto Núñez Feijóo. Fervenza lo saludó y le dijó en voz baja: "Somos 335 persoas, o menú costa 27 euros e tí tes que pagar o teu". Este secretillo lo descubrió después Núñez Feijóo, que recordó que el primer discurso de Fervenza había durado 30 segundos y que ahora acababa de dar uno de 30 minutos.
Feijóo es fiel a su estrategia, esa que anunció ayer de no dar por perdida una casa, una calle, un barrio, una parroquia, un pueblo. Charló un poco con Rafael Louzán, intercambió impresiones con Chema Figueroa y con Lucía Molanes y tras degustar unos pinchos de primero se fue a estirar las piernas. Se adentró en el laberinto de fieles del PP que si no lo matan de la gripe A le harán inmune a cualquier infección contagiosa. Y es que mientras las mujeres lo besaban los hombres le daban efusivos abrazos con apretón de manos incluidas. Pero Feijóo aceptó este cuerpo a cuerpo. Es más, lo quiso. Tenía que marcharse rápido y lo prefirió a pasar el tiempo comiendo. Eso sí, no pudo por menos de sorprenderse con la emotividad mostrada por los que ayer recibieron el nuevo carné de militante del PP.