G.M.P. - CANGAS
La Casa da Cultura de Cangas cerró sus puertas el 21 de junio para someterse a una remodelación integral de sus instalaciones, presupuestada en 568.000 euros y financiada con fondos estatales del Plan E. Justo medio año después volverá a abrirlas "en condicións moito máis dignas", anuncia el concejal de Cultura, Xosé Manuel Pazos, que destaca la sustitución del tejado y de la carpintería exterior, la renovación del alumbrado, la apertura de puertas de emergencia, así como la dotación de calefacción y de un ascensor que comunica todas las plantas, desde la sala de exposiciones ubicada en el sótano hasta el altillo de la biblioteca y las estancias del piso superior. La previsión es que la empresa Outon remate los trabajos el lunes día 14 y en la semana posterior se realicen las tareas de limpieza de las instalaciones para poder abrirlas el lunes 21.
Los operarios –la adjudicataria se comprometió a emplear 31 trabajadores, seis de ellos de nueva creación– dan estos días los últimos retoques al edificio. La sustitución del tejado permitirá evitar las goteras, que se convirtieron en estampa habitual en los últimos inviernos. La instalación de calefacción central sustituirá a los radiadores eléctricos, insuficientes para mantener las salas a una temperatura agradable y evitar los abrigos y bufandas a los usuarios. El ascensor permitirá dar un servicio integral y acceder a todas las personas con discapacidad o movilidad reducida, además de cumplir la ley sobre eliminación de barreras arquitectónicas. Y las puertas de emergencia y accesos independientes al exterior facilitan hacer uso de varias salas de la Casa da Cultura más allá del horario habitual de cierre.
"Aquí entraba frío, vento e chuvia. Mesmo había caldeiros recollendo as pingueiras o días das eleccións", que se muestra "satisfeito" de los resultados. El plan de reforma fue redactado por la arquitecta municipal Mabel Medraño, pero se invitó a César Portela, autor del proyecto original, a realizar las sugerencias oportunas, como el cambio del rojo por el gris en la carpintería exterior y por tonos más claros en el interior. Desde que se inauguró el edificio, hace dos décadas, en la Casa da Cultura no se realizó ningún tipo de reforma ni mantenimiento estructural.