REDACCIÓN / CANGAS
La vida y sus vueltas. Dos parejas. Una compuesta por dos personajes ricos, ociosos y adúlteros en tiempo de ocio, jugando a enamorar. El verano, la luz, el sol, la música que todo lo envuelve, el champán con sus burbujas... y un perro. La otra pareja, en complicada situación económica y afectiva, el frío invernal de Moscú, la ausencia de luz y la música, siempre la música... que deviene en silencio. Y el vodka, compañero fiel.
Ambientadas en el año 1900, las dos historias de "O xogo de Yalta. Afterplay" pretenden conmover, bebiendo en las fuentes del gran Chejov pero con la especial interpretación que le da Brian Friel a sus adaptaciones. Todo ello pasado por el tamiz de Teatro do Atlántico, con un elenco de actores integrado por María Barcala, Gonzalo M. Uriarte, Damián Contreras y Victoria Pérez, arropados por la música al piano de Xavier Constenla.
"O xogo de Yalta" parte de "La dama del perrito", que sirve de base para una sorprendente pieza dramática con saltos espaciotemporales que lanzan al espectador a un viaje casi turístico con bajada al contradictorio mundo amoroso de Dmitry Dmitrich y Anna Sergueyevna. "Afterplay" narra cómo la necesidad de convertir una plantación de cereales en plantación de eucaliptos y la búsqueda de créditos bancarios para subsistir llevan a Sonia Serebriakowa a Moscú. En un humilde café coincide con Andrei Prozorov, violinista cuya con una dura biografía con el que se produce una corriente de confesiones de la que los espectadores se conviertes en partícipes.