CRISTINA G. - CANGAS
Acompañado por su mujer Ana Bermúdez y por sus hijos, de 14 y 7 años, Secundino Dacosta, de 37 años, intenta olvidar en su casa de Cangas los 47 días del secuestro a bordo del "Alakrana", que insiste en que "fueron muy malos". Secundino Dacosta lleva 17 años en el Índico y es panguero del "Alakrana", su trabajo es patronear la embarcación auxiliar del atunero desde donde se lanzan las redes.
Todavía no quiere profundizar en los detalles de cómo vivió la retención a manos de piratas somalíes porque dice que "no quiero volver a lo mismo". Poco a poco empieza a retomar la vida normal en Cangas y a encontrarse con los amigos. Con su padre Secundino, marinero jubilado, visitó el muelle de Aldán, uno de los lugares más atractivos para esta familia, oriunda de la parroquia. Su padre dice que le encuentra cada vez mejor, aunque necesita tiempo, y que intenta no sacarle la conversación sobre el secuestro.
Ayer, el marinero relataba algunas de sus experiencias con los piratas a bordo del "Alakrana". Señala que el peor momento del mes y medio del secuestro fue cuando los secustradores empezaron a disparar: "Nos llevaron a proa, nos sentaron y empezó el tiroteo". En ese momento recuerda que le pasaron "mil cosas" por la cabeza, pero en este punto ya insiste en que no quiere seguir.
A pesar de estar en casa, Dacosta sigue muy pendiente del "Alakrana" que volvió a faenar y entre cuya tripulación está su hermano Jesús. Las noticias del atunero las sigue a diario como también lo hizo su hermano, desde su casa en Aldán, durante los 47 días del secuestro. El padre de ambos asegura que si el Gobierno no cumple los compromisos adquiridos con los piratas "lo van a pasar muy mal allí". Ese es su temor. Mientras, el club de fútbol Rápido Bahía de Aldán sigue a la espera de que Secundino Dacosta acepte su invitación para que haga un saque de honor en el campo.