JUAN CALVO - BUEU
El bibliotecario de Pontevedra Luis Senra y su mujer Amalia Bua dejaron en herencia al Concello de Bueu varios pisos en la calle Eduardo Vincenti. Uno de ellos sirve hoy para el ensayo de la coral de la localidad y el otro está habitado por Victoria Estévez Agulla. Vive en él desde hace más de 30 años y, según la herencia de Luis Senra, podrá hacerlo hasta que muera. Todo por el módico precio de una renta antigua, que en la actualidad le supone a Victoria Estévez un desembolso mensual de aproximadamente 22 euros al mes (aproximadamente porque el testamento habla de pesetas, concretamente 3.000),
Esta herencia obliga al Concello a ejercer un papel que no gusta demasiado a las administraciones locales, el de ser casero. Y no lo debió hacer mal durante bastante tiempo porque las quejas no se escuchaban. Era alcalde el nacionalista Pepe Novas cuando el Concello procedió a reparar el tejado de la casa. La inquilina y sus hijos afirman que el tejado es prácticamente nuevo, pero sin embargo, llueve. Las últimas lluvias dejaron en evidencia la obra. Se hace frente al agua con calderos y tinajas y las se dejan ver también en los inmuebles de abajo, dos locales donde están situados el Bar Meco y el Arume, que en su momento también fueron propiedad de Luis Senra, según relatan los hijos de Victoria Estévez.
Afirma la familia que hablaron con el alcalde de Bueu, Félix Juncal, personalmente, y que les prometió que iban a ir operarios municipales a conocer el alcance de las goteras. Pero pasó el tiempo y nadie acude a reparar el tejado. Los inquilinos ya no aguatan más la situación, máxime cuando ven que los temporales no dan tregua este otoño en Galicia.
Al Concello de Bueu se le exige que cumpla su obligación como propietario que es del inmueble y que no actúe como acostumbran a actuar los caseros al uso, dando siempre largas, con tal de no hacer la obra que pide el inquilino y que paga puntualmente el alquiler.
Victoria Estévez no esta descontenta hasta la fecha con la propiedad. Hasta el momento había cumplido casi siempre sus requerimientos, pero ahora empezaba a hacerse el remolón, de ahí que decidiera hacer público su caso, mientras mira constantemente el cielo esperando que no venga otra tromba de agua como la del miércoles por la mañana, que volvió a dejar señales inequívocas del mal estado del tejado de este inmueble de Eduardo Vincenti.