D.G.P. - BUEU
Pequeños por fuera, grandes por dentro. Los propietarios de los míticos coches de la marca Mini defienden con entusiasmo este modelo, que ya se dejó de fabricar hace más de treinta años, pero que siguen manteniendo una fiel legión de conductores. Ayer, una pequeña representación de ellos se reunió en el polígono industrial de Castiñeiras, congregando a una veintena de vehículos. "Los más modernos son de la época en la que se empezó a introducir una letra en la matrícula y tienen la A o la B", explica el presidente del Club Morris, de la ciudad de Pontevedra. Esta entidad y la sala de fiestas La Ola se encargaron de la organización del evento de ayer, que incluyó una marcha hacia el centro de Bueu.
Estos clásicos no pasan de moda y conservan una buena cotización en el mercado. "Es un coche con mucha fama y que por dentro es más grande de lo que parece, con un interior en el que cogen hasta cinco personas", explican desde el Club Morris. El Mini se caracteriza también por ser un autómovil de "poco consumo, muy duro y bueno de chapa". Tanto que en Portugal la versión deportiva era muy utilizada para competir en los rallies.
Este vehículo comenzó a fabricarse en la década de los años 1950 por la empresa British Motor Company (BMC) y que luego abrió fábricas por todo el mundo, incluyendo una en Navarra. Pese a que el modelo original hace muchos que ya no se construye, todavía se siguen fabricando recambios. "La gente que posee este coche suele tenerlo por herencia o lo compra de importación o a través de Internet", señalan desde este club automovilístico.
Para renovar y atraer a nuevos nostálgicos, suelen organizar actividades como la concentración celebrada ayer en Bueu y que despertó la curiosidad de otros conductores y de los peatones.