REDACCIÓN - MOAÑA
El conflicto desatado por la posesión de las llaves del campo de fútbol municipal de O Casal tuvo ayer un nuevo capítulo de tensión. Desde el C.D. Moaña aseguran que el conserje cerró las puertas del campo a las 13.30, y se marchó sin dejar a los dos equipos juveniles coger los equipajes para jugar, mientras los autobuses esperaban por ellos. La tensión fue en aumento y uno de los aficionados acabó reventando la puerta que da acceso a los vestuarios y a la lavandería de una patada. Al final los jóvenes pudieron coger los equipajes.
Antes de llegar a esta situación el presidente, Cándido Blanco, llamó a la Policía Local. Los agentes acudieron al recinto a levantar acta de lo sucedido. Blanco acusa al conserje de "non adaptarse ás necesidades do clube, como estipula o convenio". Además, el dirigente asegura que tras los entrenamientos "apaga as luces e temos que saír ás escuras". También critica que en algún entrenamiento de los equipos de base el encargado cortó el agua caliente de las duchas.