F.G.S. - MOAÑA
La Asociación de Comerciantes de la Plaza de Abastos de Moaña mostró ayer su malestar, así como el de otros vendedores de la zona, por la intención de prohibir el estacionamiento de coches entre la plaza y el palco de la música, como se venía haciendo hasta ahora. El enfado llega hasta el punto de que el presidente del colectivo, Gerardo Solla, amenaza con paralizar las obras de la reforma del paseo marítimo si la medida se hace efectiva.
Los comerciantes aseguran que “en este espacio cogen unos 200 vehículos, que se suman a los 80 que aparcan en frente del pósito de pescadores. Por tanto su intención es que estos aparcamientos irregulares pasen a señalarse, convirtiendo la zona en un parking gratuito al aire libre. “El centro de la villa está quedando sin aparcamiento y eso perjudica a la plaza, a los vendedores del mercadillo y a todos los comercios de la zona”, defiende Solla.
Por su parte el concejal de Servizos e Obras, Víctor Pastoriza, destaca que se va a prohibir aparcar en una zona que siempre supuso un “parking totalmente desordenado”. En este sentido señala que “houbo unha permisividade grande con esta situación, pero hai que limitala”.
Según el concejal socialista, con la reforma del paseo esta explanada quedará como una zona de carga y descarga, de carril-bici y, sobre todo, de esparcimiento de los vecinos. “Hai que volver a integrar o mar no centro urbano”, apuesta.
Esta misma mañana se vuelven a habilitar las plazas del pósito, que estaban cerradas por las obras. Además, desde el Concello aseguran que antes de final de año entrará en servicio el nuevo parking que se está construyendo en la zona de la antigua pista deportiva. “En total haberá unhas 170 prazas no paseo, que serán de zona azul, para potenciar a mobilidade”, defiende Pastoriza. Los comerciantes piden mantener a mayores la zona actual, “así conseguiríamos máis de 400 lugares”, justifican.
Intento de robo
Por otro lado, a las seis de la mañana de ayer forzaron las puertas de corredera del lateral izquierdo de la Plaza de Abastos. Probablemente los causantes entraron con intención de robar, pero al escuchar ruido salieron corriendo. Los comerciantes no echaron en falta ningún bien, pero alertan de que la alarma no sonó. Lo único que tuvieron tiempo de hacer los supuestos ladrones fue entrar en una carnicería. Eso sí, fue necesario cambiar el engranaje de la puerta, forzado por completo.
Los comerciantes insisten en que es necesario que el Concello instale un sistema de rejas en las entradas de la plaza. “Pues estos casos se repiten más de lo normal en los últimos tiempos”.