G.M.P./CRISTINA.G. - O MORRAZO
El Tribunal Supremo mantiene y ratifica la sentencia de la Audiencia Nacional que condena a los moañeses José Luis Iglesias Bernárdez, Francisco Javier Silva Chapela y Tirso Eugenio Juncal Ríos, junto a otros nueve ciudadanos –cuatro arousanos, un vecino de Valga, un zamorano, un malagueño, dos belgas y un albanés– a penas que rondan los diez años de cárcel y multas que superan los 85 millones de euros para cada uno de ellos por su implicación en el desembarco frustrado de 2.600 kilos de cocaína en la costa gallega en junio de 2005. La droga de la operación “Agra-Planeta” fue valorada en 86 millones de euros. En el recurso de casación, el Supremo sólo estima uno de los motivos formulados por Tirso Juncal, ya que no pudo acreditarse que el dinero (71.950 euros) ni algunos efectos que le fueron intervenidos provienen del delito ni se utilizaron en su ejecución. Aún así, no descarta que se destinen al pago de las multas impuestas.
Los hechos fueron enjuiciados por la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, que reafirma la sentencia de la Audiencia Nacional sobre los 12 acusados. Considera probado que desde el verano del año 2004 hasta el 12 de junio de 2005, en unión de otros individuos que no han podido ser identificados, constituían una organización de carácter estable y permanente dedicada a la introducción de grandes cantidades de drogas procedentes de América del Sur, realizando gestiones y actividades encaminadas a la organización, el transporte, recepción, almacenamiento y posterior distribución. La cúspide de la organización delictiva la coronaban José Luis Iglesias Bernárdez, vecino de Moaña, Luciano Núñez García (“Nano”), de A Illa de Arousa, y Manuel Castro Iglesias (“Manolo”), de Valga, aunque residente en Vilanova de Arousa. Los tres asumían, de común acuerdo e indistintamente, la máxima dirección y jefatura de facto, aunque el moañés (dueño de la empresa “Yosimar Morrazo”, de la que era administradora única su mujer) se encargaba especialmente de atender a las necesidades económicas y financieras del grupo, mientras que los otros dos se centraban en impartir órdenes e instrucciones a los escalones intermedios.
El día “D”
La operación del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas de la Guardia Civil, así como de la Unidad Especial de Intervención del mismo cuerpo, a bordo del buque “Vigía”, de la Armada Española, se desató a las cinco de la madrugada del 12 de junio de 2005. Los agentes abordaron la embarcación “Non Stop” en aguas del Atlántico, detuvieron a sus tres tripulantes y aprehendieron la droga transportada. A bordo del catamarán también se encontraron las llaves de la embarcación “Durango Kid”, aparatos de navegación por satélite para determinar el punto de encuentro con el buque nodriza y la derrota posterior a seguir hasta las costas gallegas, así como teléfonos móviles de los demás miembros de la organización, papeles y notas. Al mismo tiempo, la Guardia Civil realizaba las detenciones en tierra y se incautaba de dinero, armas y documentos.