CRISTINA G. - CANGAS
Llueve en la planta baja y llueve en la superior. Ninguna de las dependencias de la sede de Protección Civil de Cangas se salva cuando caen trombas de agua como la del pasado fin de semana. Las goteras ya han provocado dos accidentes domésticos en estas instalaciones, de caídas del personal, y las malas condiciones del inmueble, que carecen de garaje para los vehículos, impiden la revisión de los equipos que debe de realizar la agrupación cada vez que regresa a base. El domingo el agua afectó al ordenador de incidencias y ayer un informático trabajaba por intentar recuperar todos los datos.
Las instalaciones fueron cedidas por el club de fútbol Alondras hace cinco años y supusieron una mejora importante para la agrupación de Protección Civil que tenía su base en un "zulo" en el antiguo Concello de la calle Real, hoy Casa da Xuventude. Pero el deterioro del inmueble, que consta de dos plantas, se ha hecho evidente y por eso la concejala de Seguridade ya ha planteado la posibilidad de que se haga un centro de emergencias en Cangas en un aprovechamiento urbanístico al final de la avenida de Marín, con cargo al nuevo Plan E. El centro albergaría la Policía Local y Protección Civil, "y permitiría una mejora de la coordinación y de la atención al ciudadano". Protección Civil ya es una agrupación profesional en la que trabajan 42 personas, de las que 5 son personal laboral y 37 voluntarios. Las guardias son de 24 horas con dos personal laboral siempre fijos y voluntarios. Entran a trabajar a las 9.30 de la mañana y no acaban hasta el día siguiente El responsable de Protección Civil, Cesáreo Coya, asegura que las relaciones con el Alondras son excelentes y que la cesión de uso de este inmueble supuso una gran mejora "pero el crecimiento de los recursos, tanto materiales como humanos, en el servicio, lo han hecho inhabitable".
La base cuenta con dos pisos con 170 metros cuadrados de superficie en total. En la planta inferior hay una cocina, dos vestuarios y un almacén. En la superior, el anterior gimnasio se transformó en vestuario porque la ropa enmudecía; hay una sala de comunicaciones, un despacho, un aula o sala de reuniones y un dormitorio.
El domingo, cuando los voluntarios regresaron de varias horas trabajando en una incidencia por el temporal en el pabellón de Gatañal, se encontraron con una gran inundación que había cortado el suministro eléctrico. "Algo tan sencillo como ducharnos después de venir empapados, no lo pudimos hacer". Los voluntarios tuvieron que achicar también en su sede.