REDACCIÓN - MOAÑA/BUEU
Moaña volvió a sus orígenes. Los vecinos del municipio pusieron el cartel de cerrado para "subir", en la fiesta que honra a su patrón San Martiño, hasta la parroquia y disfrutar de la nueva temporada que marca la llegada del frío, la matanza del cerdo, el vino nuevo y la recogida de castañas. Cientos de vecinos se concentraron durante todo el día en el conjunto histórico de San Martiño, en el día grande de sus fiestas y la lluvia dio una tregua para disfrutar también de los festejos al aire libre. Vecinos de toda la comarca acudieron a disfrutar de la buena compañía en los más de cuarenta furanchos abiertos en bajos de la casas y en fincas de la zona y también para acompañar el recorrido de las imágenes de San Martiño y de la Virgen del Carmen, en procesión por la localidad, tras la misa solemne que cantó la Coral Lestonnac de Cangas.
El santo se paseó con olor en el ambiente a chuleta a la brasa, churrasco y criollos. A los devotos se les iban los ojos hacia semejantes manjares. "¡Para después, Manuel!" le reprochaba una mujer a su marido mientras seguían la procesión junto a San Martiño.
Las clásicas bodegas de vigas de madera combinaban ayer con los bajos de las casas más modernas de la parroquia. Todo se aprovecha para hacer negocio y mostrar también la hospitalidad de los moañeses en este día y servir los productos propios de la época acompañados de los mejores de esta tierra. No faltaron mariscos ni pescados en los menús y las tazas de vino se vendían a 3 euros.
San Martiño volvió a abrir conocidos furanchos como el de Cachelo o Souto y a la memoria de muchos vino el de Pascual, ya cerrado. El inglés, vecino de Abelendo, volvió a sumarse como todos los años a esta celebración.
Esta edición de la fiesta también marcó la recuperación de la casa rectoral, que fue restaurada por el Patronato Beiramar y que por primera vez se abrió al público para acoger una exposición de Manuel Uxío sobre la historia de la parroquia; y una proyección de oficios artesanales.
La Policía Locol de Moaña jugó ayer un papel importante en el buen desarrollo de la jornada y se empleó a fondo para regular el tráfico. Los accesos a la parroquia se regularon con sentido único ascendente desde Sabaceda, descendente desde el Cruceiro al Casal y en sentido circular en el vial principal desde la casa de cultura. Todos los viales, con las cunetas desbrozadas, mostraban ya desde primera hora vehículos estacionados, incluso en la parte trasera del cementerio municipal, que apuntaban que la fiesta ya había comenzado.
La diversión se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Por la tarde, se jugó el XXXI Trofeo de fútbol, organizado por el CD Moaña y patrocinado por el Concello, que enfrentó en el campo de fútbol del Casal al Moaña y Celta B y que sirvió también para rendir homenaje al fundador del club, Antonio Verde. Los moañeses se impusieron 1-0. Pero no faltó la polémica en esta competición, cuyo trofeo no entregó el alcalde, Xosé Manuel Millán. Nadie del BNG acudió al campo y el trofeo al campeón lo entregó el teniente de alcalde, Víctor Pastoriza; mientras que el segundo lo hizo el portavoz del PP, José Fervenza. El presidente del Club, Cándido Blanco, lamentó esta ausencia teniendo en cuenta la numerosa afición que acudió al partido. Las fiestas continúan hoy, día del Carmen. La Banda de Música Airiños do Morrazo, que ayer estrenó también director, Salvador Meira, y la Banda Cultural de Barro se encargarán de los pasacalles. Tras la procesión de mediodía, habrá un concierto y la charanga Air Jalicia animará los barrios. También habrá tiempo para un trofeo de tiro á chave, a partir de las 16.30 horas, que repartirá de premios un carnero, dos lacones, 24 chorizos y dos botellas de vino.
Bueu también vivió ayer la fiesta de su patrón y cerró un programa de seis días de fiesta. Por eso que la jornada, tras cinco días ya de actos, fue menos multitudinaria que la de Moaña. Hubo procesión y las orquestas Trovadores y Distrito 7 animaron la última verbena en la carpa junto al Centro Social do Mar. En el atrio, en O Valado, los vecinos disfrutaron con una exposición de fotografías antiguas.