F.G.S. - O MORRAZO
La tarde de ayer sirvió para que numerosas asociaciones y colectivos de distinta índoles combatieran en frío y el aburrimiento celebrando una de las tradiciones gallegas más antiguas y de origen más incierto: el magosto.
Las castañas inundaron las calles de Bueu, Cangas y Moaña y su sabor fue disfrutado tanto por padres con sus niños como jubilados o jóvenes que aprovecharon para pasar una tarde de fiesta. En Bueu el magosto se celebró dentro de la carpa habilitada para la fiesta de San Martiño, situada en el aparcamiento del Centro Social do Mar. Se trató de la celebración más concurrida, con más de trescientas personas. En este caso los más pequeños tuvieron su cuota de protagonismo, con una foliada tradicional que aprovecharon para mostrar sus dotes con el baile. El magosto de Bueu estuvo organizado por el Concello y por la Asociación Cultural Retrouso, de Cela.
En Cangas los aficionados a las castañas tenían dos puntos de reunión, uno de ellos era el pabellón del colegio de Castrillón, en la parroquia de Coiro. Hasta allí fueron también muchos padres con sus hijos. Vecinos de los alrededores celebraron la milenaria tradición y se calentaron gracias a las brasas para asar el fruto por excelencia de los otoños gallegos.
Magosto alternativo
Sin duda, el magosto más alternativo de todos los celebrados ayer fue el que tuvo lugar en el local de la Asociación Cultural A Tiradoura, situado en la canguesa calle de Reboredo. Decenas de jóvenes acompañaron las castañas asadas con cerveza, y continuaron hasta bien entrada la noche, pues a partir de las 21.30 horas se celebró un concierto que sirvió para presentar del Concierto Furtivo, trasladado a la sala La Ola.
Otro de los magostos más concurridos tuvo lugar en Moaña. Se trata del celebrado por el Club de Xubilados Nosa Señora do Carme. La directiva repartió unos 100 kilos de castañas, pagadas gracias a las cuotas aportadas por los socios.
Aunque estaba permitida la asistencia de todo el que quisiera, la fiesta tenía como destinatarios especiales a los más de 600 abonados con los que cuenta el colectivo.
Pero como esta celebración carece de día marcado en el calendario, todo apunta a que las calles seguirán oliendo a castañas asadas durante varios días más.