GONZALO MARTÍNEZ - CANGAS
El 15 de enero de 2008, las goteras del tejado de la Casa da Cultura de Cangas provocaron la avería del ordenador portátil de un usuario de la biblioteca. Como consecuencia del agua, el afectado perdió su herramienta de trabajo, e inició un proceso de reclamación ante el Concello que finalizó esta semana, con el reconocimiento de una indemnización de 549 euros que pagará la institución municipal con ayuda de su aseguradora. Días después llegaba al Concello otra demanda, la de una señora que tropezó con una alcantarilla mal colocada, cayó sobre la acera y se produjo daños físicos y secuelas por las que pide una compensación económica. Desde el consistorio aún no le han dado respuesta, al igual que a otras decenas de demandas, debido a la escasez de medios del departamento jurídico, sin tiempo para resolver los expedientes de reclamaciones de responsabilidad patrimonial acumulados. Sólo en los últimos dos años han llegado más de medio centenar, lo que supone una media de tres al mes. Las mujeres acaparan la mayor parte de las demandas por lesiones personales, mientras que los hombres son amplia mayoría a la hora de reclamar compensaciones por desperfectos en las cosas, sobre todo averías en los coches
Los motivos y las solicitudes de indemnización son muy variadas, aunque abundan las caídas en la vía pública. Es el caso de Beatriz G., que tropezó en una alcantarilla rota en Coiro y sufrió lesiones en una pierna, así como la rotura del pantalón y del teléfono móvil, unos daños que pide que se le abonen. Otra vecina, Ángela S., pisó también una alcantarilla "mal colocada" en la Avenida de Vigo, perdió el equilibrio y se fracturó una rodilla y una mano, por las que fue hospitalizada. Reclama más de 3.000 euros de indemnización. También relacionada con las alcantarillas es la demanda de Silvia P., que asistió a una hija menor cuando introdujo el pie en una alcantarilla del paseo marítimo y tuvo que recibir asistencia médica.
Los tropiezos atribuidos al mal estado de la calzada ocupan un amplio capítulo. Francisca M. resbaló en la calle San Xosé debido al barro de las obras que realizaba el Concello, asegura, y sufrió una luxación de hombro que requiere hospitalización. Reclama una indemnización de casi 40.000 euros por las lesiones y secuelas. Beatriz G. paseaba por la Avenida de Bueu cuando tropezó con un "socavón sin señalizar" y sufrió lesiones en un tobillo y una mano, de las que fue atendida en el hospital. Exige más de 9.000 euros por los daños. Margarita A. sufrió un accidente en Valentín Losada por el "lamentable estado de abandono y deterioro" de la vía, que empeora con la lluvia. Quiere que se le compense de los daños sufridos, y también que se tomen medidas para minorar los riesgos para los transeúntes.
También Josefa G. achaca al mal estado de la vía la caída que sufrió en los adoquines de la calle Velentín Losada, y exige a los responsables municipales que tomen cartas en el asunto para que no vuelvan a repetirse. El moañés Rubén P. se lesionó al introducir un pie en un paso de peatones de Alexandre Cribeiro y pide que se le compense por los daños físicos, así como por la rotura de la ropa y del reloj que le ocasionó el accidente. Algo parecido le sucedió a Carmelo C., que tropezó con una valla en una zona del paseo marítimo con "iluminación deficiente" y sufrió las consecuencias.