REDACCIÓN - O MORRAZO
La comarca volvió ayer a honrar a sus muertos en un Día de Todos los Santos marcado por la intensa lluvia que cayó por la mañana. Los cementerios ya estaban florecidos desde el día anterior y numerosas velas permanecían encendidas ante las lápidas tras las cuales hay familiares y seres queridos a los que no se olvida. "Para mí es una necesidad venir al cementerio. Lo hago a lo largo del año y también hoy", decía una vecina que ayer se acercó hasta el cementerio de Moaña. "Para mí es un sufrimiento, porque me emociono al ver la tumba, pero hay que venir a poner flores. También quiero encender una vela", aseguraba otra mujer.
La Policía Local de Moaña, como todos los años, estableció un operativo de tráfico para evitar los colapsos de vehículos a la llegada al camposanto. Sin embargo no hubo incidencias, debido también a que la lluvia restó afluencia a la hora punta, a partir del mediodía. En Cangas, la Policía Local realizó los controles habituales en el cementerio municipal de la calle San José, y en los de O Hío y Coiro, que son los más conflictivos en cuanto a afluencia. Pero tampoco hubo incidencias. Lo mismo ocurrió en Bueu, en donde se reordenó el tráfico en los camposantos de Bueu, Beluso y Cela.
El día de los muertos está marcado en la tradición gallega a fuego. El culto por la muerte, en esta tierra curtida por los naufragios, se refleja en los panteones, las inscripciones de las lápidas. El vínculo con el más allá se estrecha en los pasillos de los camposantos que pueblan la geografía de O Morrazo. La pugna por un lugar donde morar eternamente queda patente también en el éxito de las ampliaciones de los cementerios, donde también hay especulación para sorpresa de muchos.
Las aseguradoras hicieron de la muerte un negocio rentable y reparten publicidad como lo hacen las grandes superficies comerciales el Día de San Valentín. En Cangas, los muertos no acostumbran a marcharse sin dejar señales a los vivos. Aquí hay fantasmas, casas encantadas y brujas que aseguran que son capaces de contactar con los seres queridos por una módica cantidad de dinero. Pero los tiempos cambian y ya nos acostumbramos a que este día no deje de ser más que otro día festivo en el calendario.