REDACCIÓN - MOAÑA
Familiares, amigos y una amplia representación de la comunidad científica española dio ayer el último adiós al investigador botánico y profesor del Centro Superior de Investigaciones Científicas, el moañés Santiago Castroviejo, que falleció el miércoles en Madrid tras una larga enfermedad. Su mujer, la viguesa Menchi Avendaño, y sus hijos Beatriz y Tomás, sus grandes pilares en la vida junto con su madre María Francisca y sus hermanos, mantendrán próximamente una reunión familiar para esparcir las cenizas del ilustre investigador, que ayer fue incinerado en La Almudena en Madrid. Todavía está por decidir dónde se realizará tan emotivo acto, que llena de dolor, lógicamente, a su viuda, muy emocionada por la pérdida de su marido. El matrimonio vivía en Madrid desde hacía 27 años.
Castroviejo fue director del Real Jardín Botánico de Madrid durante 10 años, entre 1984 y 1994 y en este recinto dejó su impronta. De hecho, el invernadero de exhibición lleva desde julio su nombre en un acto de homenaje que le rindió el CSIC, del que depende este espacio. Allí se reunieron antiguos directores del Jardín y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, amiga personal del fallecido y de su familia, para descubrir la placa con el nombre de Santiago castroviejo en el invernadero que impulsó.