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DAVID GARCÍA - BUEU
La Dirección Xeral de Industria, Enerxía e Minas acaba de remitir al Concello de Bueu una solicitud presentada por la empresa Granitos Aldán S.A. para extraer granito ornamental en montes de las parroquias de Beluso y Aldán (mayoritariamente en la primera). El área en la que se pretende trabajar abarca una superficie de casi siete hectáreas y no es la primera vez que la empresa solicita ante la Administración autonómica un permiso de explotación de estas características. La dirección xeral envió todo el expediente la semana pasada al consistorio y le concede un mes de plazo “para facer as estimacións que considere oportunas”.
La documentación incluye el proyecto de explotación, el estudio de impacto ambiental, el plan de restauración del terreno y el pertinente estudio de seguridad laboral. La superficie para la que se pide autorización ocupa una extensión de 67.528 metros cuadrados, que se reparte del siguiente modo: 35.754 metros cuadrados para el frente de explotación, 25.000 para una escombrera, casi 2.5000 para instalaciones auxiliares, 1.600 para realizar acopios de tierra vegetal y alrededor de 2.700 de pistas de acceso. Según los datos que obran en el expediente, la longitud del frente de explotación es de 290 metros y ésta se realizará a cielo abierto. La empresa realizó estudios previos, al amparo de un permiso de investigación concedido en el año 2003, y concluye que en el área solicitada existe “un importante recurso geológico, de granito ornamental conocido como ‘Pedra Vella’ y perfectamente introducido en el mercado”.
Ubicación y lindes
Los terrenos se encuentran situados “mayoritariamente” en la parroquia de Beluso, “en los parajes del Monte Novo”. Se apunta que hacia el norte limita con Bon de Abaixo, hacia el sur con el Alto Borrallido y término municipal de Cangas, hacia el este con la carretera C-550 (actualmente denominada PO-315) y hacia el oeste con el río Nocedo. El estudio de impacto ambiental que acompaña a la documentación reconoce que, en caso de que finalmente se autorice la cantera, ésta tendrá serias consecuencias sobre el entorno. En la geomorfología del suelo será “inevitable” porque es una actividad extractiva y se califica como de impacto “crítico”; en el caso del paisaje también se califica de “crítico” porque supone una “alteración del terreno y una eliminación temporal de la vegetación”; en lo que respecta al manto vegetal se habla de un impacto “severo” porque es de carácter temporal pero “intenso” y lo mismo ocurre con la fauna.
Por esta razón, el expediente incluye un plan de restauración, medidas correctoras e incluso un programa de vigilancia ambiental, con el fin de verificar que se cumplen las citadas medidas. Entre ellas, destaca la creación de pantallas visuales, favoreciendo el desarrollo de vegetación autoctóna; la habilitación de una red de drenaje para evitar vertidos y escorrentías; y el compromiso de reducir las emisiones de polvo.
El estudio de impacto ambiental sostiene que una vez concluida la vida útil de la cantera, estimada en aproximadamente 30 años,“existe un alto grado de recuperación posterior” con el plan de restauración y en el que se proyecta el relleno del hueco de la explotación. El proyecto de explotación incluye también previsiones acerca del material a extraer, que se cifra en 6.000 metros cúbicos al año, aunque en el primer ejercicio se extraerían solo 1.000. Según el mismo documento, la inversión necesaria es de 1,4 millones de euros, mientras que las ventas anuales de granito se estiman en algo más de 1,1 millones. En el capítulo de inversiones se incluye la adquisición de la maquinaria (palas, dumper, retrobaqueadora, retroexcavadora...) y la contratación de personal para la cantera (un encargado, un artillero, tres palistas y cinco perforistas).
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