ANA PATIÑO - CANGAS
Hace dos años que Yolanda Muñoz Costas comenzó a pintar retratos, en parte por una apuesta con su cuñado que se empeñaba en que lo pintase a él y a sus hermanos. En cambio la primera persona llevada al lienzo por la artista fue una anciana de ochenta años y de origen portugués. Ahora ese cuadro es el más valioso de su colección tanto sentimental como económicamente. Le han llegado a ofrecer 3.000 euros por él y de momento prefiere no venderlo por todo lo que para ella significa.
Señala que "cuando pintas un cuadro estás creando algo tuyo, algo profundo" y "cada uno de ellos es como un hijo y lo estás sacando de tu alma".
Lo ha titulado "Sabiduría: homenaxe ó pano". La propia pintora lo considera "un cuadro especial y un homenaje a la abuela de todos". En él aparece representada una señora con un pañuelo gris, el que las mujeres viudas solían ponerse cuando habían transcurrido años tras la muerte del marido. "Es como la Gioconda pero con 80 años, porque sigue al espectador con la mirada", señala la autora de la obra.
Pinta desde pequeña paisajes y marinas. Incluso le habían concedido una beca para estudiar Bellas Artes. No llegó a estudiar esa carrera pero ahora experimenta y aprende con cada una de sus experiencias.
Sus retratos se exponen desde el miércoles y durante quince días en la cafetería Plantaciones de Cangas. Después de siete años exponiendo en la sala Amalia Domínguez Búa de Bueu, donde ha vivido una etapa de su vida, regresa a Cangas con esta exposición. La artista que ha cumplido recientemente los 46 años, espera participar en la que acogerá la Capela do Hospital en las Xornadas da Muller. Entre sus creaciones está el retrato de su hija vestida de comunión y que lleva el nombre de "Nena con vestido de princesa"; o el de María, una percusionista de la Banda de Gaitas Manxadoira.