D.G.P. - BUEU
La isla de Ons y su hermana de Onza no ocupan una gran superficie en el mapa, pero eso no impide que no tengan detrás una importante y rica historia. Así quedó ayer patente en la jornada de divulgación histórica promovida por la Institución Cultural Isleña (ICI) y que contó con ponentes y catedráticos de prestigio.
El encargado de abrir las ponencias fue el catedrático José Freire Camaniel, que hizo un recorrido por los primeros signos de cristianismo y del monacato en el Morrazo y en sus islas. Su intervención fue seguida por la de Carlos Andrés González Paz, del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento y del CSIC. El historiador intentó condensar la historia de la isla desde el momento en el que se tienen constancia de la presencia de los primeros pobladores hasta llegar a la Edad Moderna.
La primera referencia documental de la isla de Ons data de mayo del 899, en una relación del rey Alfonso III con las donaciones para la nueva basílica de Santiago. González Paz señaló que el archipiélago fue un lugar muy utilizado por la flota musulmana de Al Andalus: Su situación lo convertía en un lugar ideal para el fondeo, agrupamiento de naves y preparación de incursiones. También se refirió a la llegada de los Montenegro y a los ataques que sufrió por parte de piratas franceses –con complicidad de dos hermanos isleños– y berberiscos durante el siglo XVI. Hacia mediados del siglo XVII la isla parece deshabitada y cuando el Padre Sarmiento realiza sus viajes por Galicia, a mediados del XVIII, la situación no parecía distinta. Sin embargo, según el propio González Paz, el religioso dejo anotado como curiosidad en sus escritos que "el pulpo de Onza es mejor que el de Ons".
Entre los ponentes estaba también el archivero municipal de Bueu, Belarmino Barreiro. En su intervención explicó que cuando se formaron los ayuntamientos, hacia 1836, el de Sanxenxo se adscribió la isla de Ons de manera inmediata. Sin embargo, esa "apropiación" no duró mucho tiempo y hacia 1842 era ya territorio de Bueu. Barreiro apuntó que se utilizó un criterio de proximidad, pero que en realidad no era el más idóneo (el punto de costa más cercano estaba en Sanxenxo). El archivero defendió que lo más lógico hubiese sido recurrir al componente parroquial. Y es que está documentado que los habitantes de la isla cumplían con los sacramentos y ritos religiosos en Beluso y no en Noalla.
Uno de los mayores entusiastas de Ons es el etnólogo sueco Staffan Mörling, que llegó a la isla en la década de 1960 y acabó casándose con Josefa Otero Patiño. Ambos ofrecieron una visión etnográfica del archipiélago: costumbres, formas de vida y, por supuesto, las dornas.
La familia Riobó fue la última propietaria de la isla y la encargada de cerrar la jornada fue una bisnieta de Manuel Riobó: Margarita Riobó Serván y que es la presidenta de la ICI. Ella cerró la jornada con una semblanza de su antepasado, un hombre nacido en Cela y que alcanzó un gran prestigio como médico, especializándose en las fiebres y en la medicia forense. Riobó estuvo varios años en Filipinas y regresó a Bueu hacia finales de la década de 1890. No sería hasta 1920-1921 cuando adquirió el archipiélago tras pagar en dos fases un total de 250.000 pesetas de la época.