N.M.C. - CANGAS
Por muchos podios que un deportista haya pisado y por muchas medallas de oro que luzca en su pecho, la realidad es que pocos son los deportes que permiten al competidor ganarse la vida con su palmarés. Es por esto que la mayoría de los triatletas españoles no pueden mantener una dedicación exclusiva y compaginan las sesiones de entrenamiento con una profesión que les aporte una retribución económica estable. Muchos de estos atletas "todoterreno" se dejan ver en Cangas con motivo del Campeonato de España de Triatlón, que atrae a participantes desde diferentes partes de la geografía nacional,
Por ejemplo, varios de los miembros del club catalán Puigcerdá. En estas filas, la mayoría de los deportistas compiten en la modalidad de Grupos de Edades y todos mantienen una profesión remunerada para dedicarse a su gran pasión: el deporte. De alguna u otra forma intentan buscarse profesiones en las que puedan sacarle partido a sus capacidades físicas: Mossos d´Esquadra, forestales, bomberos, etc. Pero en el Puigcerdá también hay conductores de ambulancia y empleados en el sector de la restauración. La ocupación no importa siempre y cuando posibilite exprimir al tiempo dos horas para el entrenamiento diario. "Hacemos natación, bicicleta y gimnasia". explica uno de los atletas. "En este deporte el tiempo que dedican a entrenar es tiempo que quitan de su ocio y de su vida" añade Felipe Gutiérrez, de la Federación Española de Triatlón.
Quienes lo practican defienden que es un deporte con fieles seguidores y mucha participación. España cuenta con más de 13.000 federados y se celebran unas 500 carreras al año, ya sea en la modalidad de duatlón como en la de triatlón.
Los participantes en este tipo de competiciones son conscientes de que se someten a duras pruebas y es difícil destacar en las tres. "Hay que ser un deportista completo" explica Gutiérrez. La estrategia es mantener una buena bicicleta y, sobre todo, tener grandes dotes en natación y atletismo. "Son las dos pruebas cruciales", señala el directivo de la Federación, quien añade "también hay que tener capacidad para no perder sobre la bicicleta la ventaja adquirida". El esfuerzo físico que se exige en las pruebas y la duración de las mismas obliga a veces a una ingestión rápida y muchos deportistas llevan consigo barritas energéticas durante la carrera, además de agua y bebidas isotónicas. "Es un deporte en el que no suelen improvisar" explica Fernando Gutiérrez, refiriéndose a la minuciosidad con la que los atletas dosifican sus comidas y sus energías durante la competición. La mayoría de los deportistas pernoctan y desayunan en los hoteles y para las comidas se trasladan a los restaurantes, donde solicitan sus comidas ligeras, de fácil digestión y con alto contenido en proteínas e hidratos de carbono.
Con todo, es evidente que la imagen de Cangas ha cambiado bastante en estos días y se mantendrá durante todo el fin de semana. De los turistas en sandalias y bermudas ha pasado a los deportistas con chándal y zapatillas. Y los restaurantes también han notado la transformación: del marisco y la fritura al menú a base de pasta y filetes a la plancha.