G.M.P. - CANGAS
La paralización de las obras en la "galescola" (ahora escola infantil) de Cruz de Castro, en la parroquia de O Hío, donde los trabajos se suspendieron con la llegada del PP a la Xunta, responde a "problemas" de la Administración autonómica con la empresa adjudicataria, según explicó ayer el gerente del Consorcio Galego de Servizos de Igualdade e Benestar, Roberto Rodríguez, a la alcaldesa de Cangas, Clara Millán, con quien se reunió en Santiago. A pesar del retraso, que impide estrenar las instalaciones este curso, tal como se había anunciado, el representante de la Xunta garantizó a la regidora que las obras continuarán conforme a la previsto y que no hay intención política de variar la ubicación ni la finalidad de las instalaciones.
"As manifestacións do portavoz municipal do PP, José Enrique Sotelo, poñendo en dúbida a idoneidade deste servizo e a súa ubicación fíxonos temer que a obra comprometida corría perigo", señaló la alcaldesa. "Pero o xerente confirmou que si se vai rematar a obra", donde apenas se ha ejecutado el 30% de lo proyectado, añadió. El próximo martes, ambos volverán a hablar para concretar su reinicio, tras una reunión que mantendrán representantes del Consorcio y de la empresa para fijar posiciones.
Un millar de candidatos
Para la máxima representante municipal, se trata de una dotación "fundamental" que debe completarse con otras escuelas infantiles, ya que Cangas contabiliza 918 niños y niñas menores de tres años, y poco más de medio centenar de plazas públicas, en A Choupana. El centro urbano, con 273 posibles usuarios; Darbo, con 249; y Coiro, con 262, concentran el mayor número de menores de tres años, mientras que O Hío suma los 72 restantes. El ejecutivo cangués apuesta por una política "de esquerdas", con servicios públicos, y actualmente sólo puede dar respuesta a uno de cada 15 menores en la escuela infantil de Darbo.
Los datos sirven a Clara Millán para reclamar la construcción de una escuela en Coiro, y el edificio de A Retirosa es una "opción idónea", aunque la alcaldesa quiere escuchar primero a los vecinos, conocer sus propuestas y su viabilidad. Luego, pedirá a la Xunta la desafectación de los terrenos y la ejecución del proyecto elegido.