REDACCIÓN - BUEU
"Fue un infierno". Así de contundente definió Manuel Ángel Barreiro Gómez las ocho horas que permaneció tirado en unas rocas de Cabo Udra durante la tarde del lunes hasta que varios efectivos de la Policía Local de Bueu, de Protección Civil y del servicio de emergencia del 112, acudieron en su ayuda. El hombre, de 36 años, y natural de Bueu aunque afincado en Moaña, se despeñó sobre estas piedras alrededor de las 11.00 horas, cuando se disponía a pasar un rato pescando con caña. Debido a un mal apoyo se precipitó por un desnivel de entre cuatro y cinco metros de altura.
Barreiro permanece ingresado en el hospital Povisa de Vigo, en donde explicaba, visiblemente afectado y con sedantes para soportar el fuerte dolor, cómo se había roto los dos tobillos en la caída. Lo peor fue la eterna espera que debió soportar el accidentado, que cuando fue socorrido le reconoció a Protección Civil y Policía Local de Bueu que ya pensaba que nadie iba a dar conmigo".
El aislamiento de Manuel Ángel Barreiro era total. Sin teléfono móvil con que avisar de su accidente y sin que nadie supiese de su paradero. De hecho, su mujer desconocía dónde se encontraba y había puesto una denuncia por su desaparición ante la Guardia Civil. el protocolo de actuación, no obstante, marca que hasta pasadas 48 horas no se puede considerar desaparecida a una persona. Ante esta situación, fue un simple golpe de suerte el que hizo que este hombre pudiese salir de Cabo Udra sin males mayores. Un submarinista lo vio y avisó de inmediato al 112, que se desplazó al lugar junto a dotaciones de Protección Civil y de la Policía Local de Bueu. Eran más de las siete de la tarde, ocho horas después del accidente. Mientras, el buzo, tras haber librado al lesionado de su odisea, abandonaba el lugar. Su buena acción del día ya estaba hecha.
Una vez localizado, la principal preocupación de Manuel Ángel Barreiro, por encima incluso del intenso dolor que sufría, era avisar a su familia. "Nos pidió que llamásemos a su mujer, pero sólo a ella y a nadie más", relatan sus rescatadores. Fue entonces cuando la Policía Local llamó a la esposa para explicarle que el hombre había sufrido un accidente, que tenía una pierna rota y que estaba siendo trasladado a Povisa, en Vigo. "No quisimos entrar en detalles para no preocuparla en exceso", afirma.