REDACCIÓN - CANGAS
Continúan los ataques de las avispas a las personas. La última en sufrir un picotazo de este insecto sufrió una insuficiencia respiratoria y tuvo que ser trasladada de urgencia al Centro de Salud de Cangas. Y es que lejos de descender en sus feroces ataques, las avispas incrementaron su presencia en los campos y playas de Cangas y causaron sensibles bajas entre la población humana.
El dato que aportó ayer Protección Civil es escalofriante. A lo largo del mes de agosto se registraron 537 picaduras de avispas, nada más y nada menos. Si no es una plaga, seguro que es una conjura de estos animales contra los lugareños, visitantes y turistas. Nunca se había dado tanta voracidad en estos animales por estos pagos de O Morado. En el campo es donde se hacen fuertes, pero donde despliegan todo su poder armamentístico y causan el pánico entre los veraneantes es en las playas. En el arenal de Nerga se llegaron a contabilizar en agosto 160 ataques; en Rodeira, 110 y en Menduiña 124, por citar algunos ejemplos.
En el mes de julio, que fue cuando se empezó a hablar de plaga de avispas en Cangas, los miembros de Protección Civil, a través principalmente de los socorristas, anotaron 389. Es decir, que casi se duplican los ataques, lo que supone también una mayor presencia de estos animales por los campos y playas de O Morrazo.
Explicaciones científicas no hay demasiadas, por no decir ninguna, pero leyendas urbanas para explicar lo que está pasando en Cangas y también en otros lugares de la geografía gallega, como Baixo Miño, las hay por doquier. Existe la teoría de que las avispas fueron introducidas de forma masiva en algunos lugares de Galicia para acabar con una de esas plagas de nombre difícil de producir y que atacaban a una especie arbórea.
Lo nunca visto
Los miembros de Protección Civil de Cangas reconocen que nunca hasta la fecha se habían encontrado con tantos casos. Además, los vecinos dicen que "éstán rabiosas".