NOELIA MOLANES - CANGAS
El uniforme ya despierta, por sí solo, la enemistad de más de un conductor. Sin embargo, la tarea en estos tiempos estivales, no es nada fácil: mantener despejados los viales y evitar que se obstruyan. La Policía Local realiza varias visitas a las playas durante una misma jornada con el fin de impedir un uso anormal de los arenales y sus accesos. Y es que su trabajo no es sólo poner multas, por más que lo piensen así los afectados. "Siempre pregunto a los vigilantes si está todo en orden, o si, por ejemplo, hay algún perro en lugares donde está prohibido llevar estas mascotas", explica un agente de Cangas que, en su turno de tarde, ya ha tenido que atender a un niño que perdió a sus padres.
Enfundado en su traje reflectante y subido en la moto blanquiazul comienza el servicio para este policía que lleva 30 años en el cuerpo municipal. Al llegar a Liméns confirma que el día "es flojito". No hace demasiado calor y no hay muchos coches en la playa. Mientras comprueba que todo está en orden el agente recibe una llamada desde la central. "También soy jefe en este turno", se disculpa. Uno de sus compañeros le pide autorización para llamar a la grúa y retirar un vehículo que dificulta el montaje de un puesto de las Festas do Cristo. "Si no está mal estacionado no recibirá sanción, simplemente se lo moveremos de sitio" explica. Y, tras entrevistarse con los socorristas del arenal se desplaza a la playa de Nerga donde hay varios vehículos incumpliendo las normas de circulación. "Este ha movido el pivote que marca la entrada de ambulancias para poder aparcar" señala en referencia a un coche rojo. Más arriba, otro ha estacionado en una plaza reservada para discapacitados. La sanción en estos casos es de unos 100 euros, aunque con la descarga del 30% el "susto" se queda en unos 70 euros.
Pero la mayor conflictividad aparece en Barra. En el primer contacto, el agente puede observar un vehículo aparcado al lado de una señal de prohibido estacionar a ambos lados, en el que se advierte de que la grúa puede retirar el vehículo. "Podríamos llevárnoslo porque no deja circular en doble sentido", asegura el municipal.
En las proximidades del arenal el policía multa a una decena de vehículos. Sin embargo, una joven familia ha tenido más suerte y llega a su coche antes de que la multa acabe enganchada en su limpiaparabrisas. "Hay una señal vertical que impide el estacionamiento", les indica el agente. Los propietarios del vehículo preguntan si "lleva mucho puesta" y él les explica que "desde principios de verano". La pareja se intercambia gestos de sorpresa y el policía opta por sonreírles. "Se han librado por 5 minutos", les confiesa. Y los jóvenes continúan la marcha conscientes de su buena estrella. "Ahora ya nadie se libra de pagar", explica el municipal, "los trámites administrativos duran un año, pero pueden retenerte las cuentas bancarias".
La jornada se ha saldado con unas 20 multas, que suponen unos 1.400 euros si se pagan en el plazo de un mes. En verano, durante el fin de semana, suelen rondar las 300 sanciones.