ANA PATIÑO - BUEU
Desde que con dieciocho años se tropezó con la raíz de un árbol en el monte, mientras corría con su perro, Florentino Resille Pastoriza se ha dedicado a tallar y dar forma a este producto de la naturaleza que al pasar por sus manos cobra "otra vida".
El joven escultor, de 29 años expone esta semana en la sala Amalia Domínguez Búa parte de su obra. Entre las 19 raíces que exhibe se encuentran una mesa y una lámpara muy originales y elaboradas con mucha imaginación. Se estrenó ayer en Bueu, aunque ya había expuesto el año pasado en la Casa da Xuventude de Vigo y explica que "está entrando un montón de gente" a ver su exposición "Raíces da nosa terra", y la del pintor que comparte sala con él, que representa "paisaxes do noso pobo". De hecho ya se han agotado los folletos explicativos de ambas.
El propio artista apunta que "cada persona es mundo y cada raíz es otro". Por ello, cada visitante interpreta lo que ve. Explica que el año pasado los visitantes le dejaron comentarios sobre su trabajo en un libro y "pusieron cosas bastante bonitas". Añade que es imprescindible "transmitir a la gente, porque si no lo hace es que es un palo".
Resille modifica y talla las raíces que recoge en sus paseos por el monte. Mantiene algunas con su forma original, pero hay otras que moldea "siguiendo su sentido del trabajo". Ha creado una mesa con raíz de xestas, pintada con betún de judea y unha lámpara con la de un eucalipto. Además tiene más proyectos en curso o apunto de acabar en su casa. Con ello pretende demostrar la utilidad de este elemento de la naturaleza y lo que puede llegar a ser después de un trabajo creativo.
El joven que estudió carpintería ha hecho de esta afición un arte del que asegura le gustaría vivir. Resulta curioso comprobar el significado y la utilidad que encierra una raíz y la exposición "Raíces da nosa terra" demuestra su valor.