NOELIA MOLANES - CANGAS
El rodaje del documental "Jazz en Liberdade", que repasa los 30 años de la historia de este género musical en Cangas, reúne a algunos de los protagonistas de aquellos conciertos que se celebraban en el local "Jazz Vivo", ubicado en Rodeira y reconvertido ahora en un almacén municipal. El guitarrista Max Sunyer, el saxofonista Peter Delphinich, y los baterías Zlatko Kaucic y Salvador Niebla se reencuentran con la localidad y con algunos de sus compañeros de escenario. Los artistas recorren estos días el Casco Antiguo, Cabo Home y otras zonas de la villa en busca de los recuerdos de un tiempo que atesoran con ternura y una pizca de nostalgia. El colofón de este regreso se vivirá en el concierto del viernes en el Auditorio donde tocarán unos 15 músicos que forman parte de la historia, pasada o presente, del jazz en Cangas.
La primera impresión es coincidente: Cangas ha crecido mucho desde los 80. "Vinimos en el barco desde Vigo y alucinamos con todo lo que se había edificado", afirma Delphinich quien ha podido reencontrarse con el batería esloveno Zlatko Kaucic tras 20 años sin verse. No es de extrañar que todos resalten la "gran idea" que tuvo Xes Chapela para emprender un rodaje como el de "Jazz en Liberdade" en una localidad que sorprendía a los músicos por sus peculiaridades. "Aquí pasaba algo excepcional, era un pueblito pequeño y tenía dos locales de jazz", afirma Salvador Niebla. Recuerdan las giras estivales por Galicia, que duraban mes y medio y se concertaban entre actuación y actuación. "Ahora es impensable contratar a alguien así", comenta. "Recuerdo que tocábamos en Vigo y llegaron Tomás y Moncho [impulsores de los primeros conciertos jazzísticos en la villa] para proponernos tocar en Cangas", recuerdan entre risas. "Es como la máquina del tiempo", comenta el catalán Max Sunyer "volveremos a actuarr como entonces pero con el bagaje de todos estos años".
Fue en los inicios de su carrera y durante el apogeo de su juventud cuando Sunyer, Niebla, el esloveno Kaucic y el alemán Delphinich dieron a conocer el jazz a los cangueses. Sus apariciones representaban una ventisca de modernidad casi provocadora para un pueblo que intentaba desprenderse de las costumbres de otros tiempos y acomodarse en la recién llegada democracia. "La gente nos trataba con mucho cariño y nosotros lo transmitíamos en el escenario", afirma Sunyer. "Había como hambre de modernidad y de cambio entre los jóvenes", explica Delphinich.
El plan de rodaje para la jornada de hoy incluye sendas visitas al puerto de Moaña y al mirador de O Balcón do Rei. El documental, dirigido por Xes Chapela, ya ha recopilado el 75% del material que necesita para la edición final. La previsión es que la presentación al público se realice a finales de este año.