G.M.P. - O MORRAZO
Los atropellos de un niño en el vial de Areamilla y de una mujer en la recta de Aldán, junto al cruce hacia Areacova, son los dos incidentes más graves ocurridos ayer en las carreteras de la comarca, que registraron una nueva jornada de tráfico intenso en el epicentro del "puente de la Asunción", aunque sin llegar a bloquearse. La Policía Local y Protección Civil atendieron también pequeños alcances entre vehículos, y los agentes de Cangas, además, tuvieron trabajo extra en el entorno de las playas, donde realizaron más de una treintena de denuncias. Barra, Areacova, Areabrava y, por primera vez en las últimas semanas, Rodeira, donde fueron requeridos por vecinos que se quejaban del bloqueo del Camiño da Garita, fueron algunos de los puntos más conflictivos.
El atropello de Areamilla tuvo lugar en torno a las cinco de la tarde, cuando, según los testimonios recabados, un ciclista de 14 años irrumpió en la carretera desde un camino secundario y fue arrollado por un coche. El herido, Samuel G.M., vecino del municipio, fue trasladado al Centro de Saúde, y desde allí al Hospital Xeral de Vigo para ser atendido de distintos golpes y magulladuras. Al lugar acudieron efectivos de la Policía Local, Protección Civil y el 061, que se encargó de su evacuación.
Posteriormente, los servicios de emergencias de dirigieron a Aldán para atender el atropello de una mujer por una motocicleta, aunque cuando llegaron la herida ya había sido trasladada al Centro de Saúde Los agentes municipales investigaban, a última hora de ayer, el suceso.
Unas 150 multas en las playas durante el fin de semana
A pesar de la alta afluencia de personas y vehículos a las playas, la dinámica de denuncias de los infractores por parte de la Policía Local de Cangas ha logrado rebajar moderadamente la cifra de denuncias en el entorno de los arenales con respecto a fines de semana anteriores. Ayer fueron unos 35 los boletines empleados por los agentes, a los que hay que sumar algo más de un centenar de los dos jornadas precedentes. En la mayoría de los casos se trata de coches que invaden las zonas delimitadas por el Concello en color amarillo –como sucedió ayer en Rodeira– y que impiden el transito o el acceso de los residentes a sus viviendas.