G.M.P. - CANGAS
El Concello de Cangas inició esta madrugada, a través de la empresa especializada Virocem, los controles de ruidos en locales de copas de O Forte y en viviendas adyacentes, después de las reiteradas demandas de vecinos que se quejan de que el elevado volumen de los aparatos de música y la concentración de jóvenes en el entorno les impiden descansar. Un grupo de afectados se reunió ayer por la mañana con la alcaldesa, y Clara Millán se comprometió a aplicar ya los mecanismos para garantizar que se mantengan los límites legales y pueda hacerse compatible el ocio con el descanso nocturno.
El problema principal se genera, según los vecinos, en un local del paseo marítimo que tramitó la licencia como cafetería y ejerce como un pub, con más decibelios y un horario de cierre muy superior al que le corresponde, según los responsables municipales. La Policía Local tiene órdenes de acudir a los requerimientos de los vecinos, solicitar la documentación a los titulares de los establecimientos y actuar en consecuencia. Los que no se adapten a lo establecido en la normativa serán sancionados, y si persisten, precintados, asegura la alcaldesa, que invita a los vecinos a personarse en el Concello para exponer sus quejas, con la garantía de que “serán atendidos”.
Limitadores de sonido
La administración local ya realizó el año pasado una campaña para lograr que todos los locales nocturnos de la Avenida de Marín, Rúa Ferrol y su entorno se dotasen se aparatos limitadores de potencia de sonido para evitar problemas. Tienen un tope de decibelios, y si se intenta sobrepasar, saltan, explican desde el Concello. Sin embargo, algunos establecimientos se dieron de alta como cafeterías y no tuvieron que pasar ese requisito o, en todo caso, los controles se realizaron durante el día, cuando menos se percibía el ruido en los pisos colindantes. La alcaldesa insiste en que cada local debe dedicarse a la finalidad declarada o será obligado a echar el cierre.