G.M.P. - CANGAS
Domingo de calor; la playa de Menduíña, bandera azul, más que colmada de gente; y una tubería de saneamiento que se rompe por desgaste y deja caer una riada de aguas fecales que desbordan la arqueta hacia el arenal y el mar. La avería tuvo lugar en torno a la una de la tarde de ayer y obligó a izar la bandera amarilla de precaución, así como a balizar la zona afectada por los vertidos hasta que la empresa Aqualia pudo vaciar las tuberías y reparar el caño, ya entrada la noche. A pesar de los vertidos, la subida de la marea propició una rápida regeneración del agua, y apenas perjudicó a los bañistas, que se concentraron en zonas más alejadas del arenal. Además, y ante la imposibilidad de circular en el vial ascendente hacia San Amaro debido a la saturación de coches, la Policía Local tuvo que modificar de forma intermitente el sentido del tráfico en el acceso principal para facilitar el trabajo de los camiones de Aqualia, que succionaron los residuos en la tubería afectada y los trasladaron a otro tramo de la red de saneamiento, a la altura de Rozabales. A última hora habían evacuado cerca de 100.000 litros en una docena de viajes.
Los socorristas detectaron la fuga de residuos poco después del mediodía y lo comunicaron a los responsables municipales y de la empresa adjudicataria del servicio de saneamiento. Protección Civil se desplazó a la zona, aunque fueron los patrones y socorristas de la playa quienes se encargaron de balizar la zona, y la Policía Local, de regular el tráfico. Un representante de Aqualia explicó que una tubería de 20 centímetros de diámetro de una de las bombas de impulsión de Menduíña se rajó debido al uso y a la rigidez del acero inoxidable, más frágil ante las vibraciones. Los residuos fecales salieron por esa grieta, llenaron la arqueta y, aunque se hicieron contenciones, desbordaron por el muelle hacia el arenal y el mar. Al mismo tiempo se paralizó el sistema de bombeo y se tapó el aliviadero, pero los centenares de metros de tuberías que desembocan en ese punto obligaron durante toda la la tarde a vaciarlo con camiones-cuba, ya que la soldadura debe realizarse en seco.
La concejala de Turismo, Mercedes Giráldez, señaló que la situación estuvo controlada en todo momento y no afectó al baño más allá del entorno de muelle, por lo que no se bajó la bandera azul. Aunque algunos usuarios se quejaron de que la situación ya se repitió en varias ocasiones, la edil aclaró que lo que detectaba en años anteriores eran vertidos procedentes de viviendas conectadas directamente al río, sin depurar, y que la situación se resolvió con su conexión a la red de saneamiento municipal. Asimismo, Giráldez destacó la "axilidade e excelente labor dos socorristas, Protección Civil, Policía Local e Aqualia", que permitieron atajar el problema al poco tiempo de producirse y trabajaron toda la jornada para repararlo.