CÉSAR COLLARTE - BUEU
La Audiencia Provincial de Pontevedra ha ratificado la absolución del ex regidor de Bueu, Tomás Barreiro, y de los integrantes de la comisión de gobierno de entonces, Francisco José Graña, Manuel Freire, Santiago Barros, Aureliano Davila y Elena Estévez de un presunto delito continuado de prevaricación. El órgano judicial desestimó el recurso de apelación presentado por el Ministerio Fiscal y por la acusación particular (la ex edil Aurora Cerviño y el conocido militante del PSOE Julio Pena). La sentencia, pues, confirma la ya dictada por el Juzgado de lo Penal número 3 de Pontevedra el pasado 10 de febrero y es firme, sin posibilidad de presentar nuevos recursos.
El ex alcalde buenense se mostró muy satisfecho por la resolución, que llega “despois dun periplo longo o tedioso de oito anos. Quedamos absoltos todos os membros da comisión de goberno e estas dúas persoas que nos denunciaron quedan co cú ó aire”. Barreiro criticó el hecho de que esta “persecución” haya generado unos gastos innecesarios que en última instancia repercutirán en el Concello de Bueu. Y es que en su momento hubo un acuerdo plenario para que el concello asumiese la defensa de los miembros de la comisión de gobierno siempre y cuando éstos saliesen absueltos. En caso de ser condenados, deberían abonar todos los costes de su bolsillo particular. “Eles utilizaron todos os medios que dá a Xustiza de forma gratuita. A nós este proceso costounos uns cartos e agora o concello terá que pagar a factura, mentres eles se van de rositas. Penso que o concello tería que reclamarlles o diñeiro porque actuaron de mala fe”, explica Tomás Barreiro.
“Sen interese persoal”
El ex alcalde buenense durante la etapa 1999-2003 calificó de “grande sinsentido” la denuncia de Cerviño y Pena. “A ela non a apoiaba nin o seu propio partido e el era un veciño ó que isto nin lle iba nin lle viña”, dice, a la vez que subraya el alivio de haber puesto fin a 8 años de lucha. “Parece unha tontería, pero é a primeira vez que fun a un xuízo e moralmente tocoume moitísimo, cando sempre actuei sen ningún tipo de interese persoal”, apunta.
Señala, además, que “estes dous personaxes deberían pedir disculpas, pero a verdade é que non as quero e resúltanme indiferentes. Eu quedo liberado e agora non quero velos diante”.
Barreiro y sus ex ediles fueron acusados de haber impuesto sanciones por debajo del mínimo reglamentario a infracciones urbanísticas tipificadas como graves, castigándolas como si se tratase de leves. La sentencia de la Audiencia Provincial valora que entre los criterios que utilizaron se valorase que se trataba de infracciones de escasa entidad y que no causaban daño a un tercero. También apunta que para sancionar desde el punto de vista penal la prevaricación administrativa ésta no sólo debería ser ilegal, sino injusta y arbitraria, y afirma que no queda demostrada la injusticia.