NOELIA MOLANES - CANGAS
Cangas desnudó ayer ante 43 vecinos de Cuntis buena parte de su encanto histórico. Para estos vecinos pontevedreses la visita a la localidad marítima fue la última de las cinco excursiones semanales que su ayuntamiento ha organizado durante los miércoles del mes de julio. Una de las insignias canguesas que más entusiasmó a los turistas fue la escultura "A volta do mar", ubicada en la Alameda Vella.
Alrededor de las doce del mediodía, los excursionistas llegaron a la parroquia de O Hío, donde la primera parada fue en el emblemático Cruceiro esculpido por José Cerviño. Más tarde, el paso hacia Cangas permitió un alto en Cabo Home, cuya belleza paisajística encandiló a los turistas. Pasada la una de la tarde, los cuntienses llegaron al puerto marítimo donde su guía, Raquel Graña, les habló del récord europeo que Cangas ostenta, al contar con "38 praias en 32 quilómetros de costa." Además, Graña indicó a los visitantes las ventajas de "ter unha gran cidade coma Vigo a tan só 20 minutos de traxecto en barco". La ruta continuó hasta la Capela do Hospital, donde los vecinos de Cuntis pudieron conocer las históricas relaciones de Cangas con el Apóstol Santiago. Después de visitar esta capilla, izada para dar protección a los peregrinos, la excursión se dirigió a la ex-colegiata, previa parada en la plaza de abastos. Allí, la guía Raquel Graña destacó la importancia de este edificio, ya que permitió a las pescantinas mejorar sus condiciones higiénica: "Antes de que existira esta construción, vendían o peixe á intemperie, fixera sol ou chovese".
El ascenso por la insigne Calle Real condujo a los visitantes hasta la ex-colegiata, donde Graña les explicó los motivos de este nombre tan singular. Algunos de los cuntienses, que ya habían pisado Cangas en otras ocasiones, sonrieron al descubrir que el papado le había quitado la mención de Colegiata por no alcanzar el tamaño adecuado. "E por iso quedou coxa e cunha soa torre en lugar de levar as dúas que lle corresponderían", añadió la guía turística.
La ruta por el Casco Vello permitió comparar las casas solariegas con las modestas construcciones de patín (patio pequeño) propias de los marineros. Como última parada, los monumentos de la Alameda Vella en honor a la cultura marinera y al cangués Félix Soage pusieron el broche final a la visita. Dolores, una de las excursionistas, destacó la belleza de la estatua "A volta do Mar" (conocida coma "A fame"). "Foi o mellor que vin porque conta a realidade da vida, e o drama de vir sen nada na cesta" ralató emocionada.
Con todo, estos vecinos de Cuntis ya pueden presumir de conocer claves históricas de Cangas que algunos de sus propios habitantes ignoran. No en vano, algunos cangueses de pro detenían su rumbo para escuchar las explicaciones que la guía turística daba frente a los monumentos locales. Y es que, el saber, no ocupa lugar.