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F.G./A.P./N.M. - O MORRAZO Si el monstruo de la crisis planeaba sobre los bolsillos de los turistas, ahora le ha salido un aliado: la caprichosa meteorología que este verano se vive en O Morrazo y en Galicia. Y es que, en esta época estival, el inestable tiempo de la comarca, junto a los reveses económicos, están afectando mucho a la rentabilidad de los chiringuitos. Estos negocios, que viven su agosto en la época de calor, se están viendo perjudicados por el escaso tránsito de veraneantes por las playas morracenses. Además, como aclaran desde el chiringuito de San Xián, en O Hío, cuando sale el sol, “se ve el doble de gente pero se hace la mitad de caja”. En general, los propietarios se quejan de la elevado precio de sus licencias y del descuido en algunos arenales en cuestiones de mantenimiento.
La afluencia de gente en las playas ha descendido a causa del mal tiempo y los bañistas que se atreven a pisar la arena esta temporada consumen menos productos en los chiringuitos. Los propietarios de estos quioscos de playa temen que las ventas de este año no alcancen para amortizar los gastos de las mercancías ni para cubrir el importe de las licencias, que consideran “carísimas”. La propietaria del chiringuito “Tawai” en Mourisca, Adelaida Portela, asegura haber vendido “menos helados que nunca” en lo que va de verano. Si todo sigue como hasta ahora teme registrar más pérdidas que ganancias. Incluso se está planteando seguir con el trabajo en el chiringuito en septiembre para cubrir los gastos: “Este año me planteo quedarme más tiempo para recuperar”. A este paso duda poder recuperar el dinero y explica que “el año pasado, al menos, recuperé lo que pagué de permiso”. Además, algunos, añaden que tampoco se ve el ambiente nocturno de otros años. “Lo prohíben todo. Quieren atraer al turista y no le dejan disfrutar” lamenta Héctor Paredes, refiriéndose a las limitaciones de su licencia de explotación en San Xián (O Hío). Este tipo de establecimientos en la playa no pueden “servir copas” ni “organizar eventos”, dos alternativas para poder atraer a más clientes. Sin embargo, en Moaña han optado por otro tipo de ganchos comerciales. En los chiringuitos “O enxebre” y “Yaizas” intentan atraer más público a las playas de su entorno con actividades deportivas, sorteos y actuaciones musicales. La inestable situación de algunos chiringuitos se capea en parte, gracias a la presencia de algunos clientes incondicionales que, aunque no pierden su condición de asiduos, reconocen que se “gastan la mitad que antes” asegura Héctor Paredes.
El chiringuito de Portomaior (Bueu) puede presumir de contar con una clientela fija, que no le falla ni siquiera cuando el tiempo no acompaña. Uno de ellos, alojado en un piso del municipio, destacó que “venimos aquí aunque esté nublado”.
La mayoría de los turistas que llegan al litoral de O Morrazo son de poblaciones cercanas a la comarca (Vigo, Redondela, Arcade) o de zonas del interior de España. “Los veraneantes aquí no son como los del Mediterráneo, allí son ingleses y alemanes” asegura Paredes, desde San Xián. La propietaria del chiringuito “Tawai” explica que algunas de las personas que llegan a esta playa, en su mayoría de Vigo o Redondela, “dan con ella de casualidad, llegan casi perdidos”.
A las cuestiones del tiempo, se les ha sumado una contrariedad inesperada: la reciente huelga del metal. “Nos cuadró fatal en estos meses porque muchos de nuestros clientes eran de este sector y ya no vienen porque algunos no cobraron o percibieron lo justo para pagar sus hipotecas” lamenta Héctor Paredes.
Entre los productos más demandados, la cerveza es la reina de la fiesta. En el chiringuito de San Xián aseguran que “el 75% de los clientes pide alguna” y que en un día de fin de semana “se pueden despachar más de 120 litros”. No obstante, se quejan de que “la gente viene con la nevera de casa y consumen poco en general”. Desde este chiringo aseguran que la solución a la bajada de ingresos pasa por animar a la gente a que consuma más: “vienen asustados, en plan previsor y barato”. Los helados son otro de los productos más vendidos en O Hío ya que “es lo único que no se traen en la nevera”, asegura Héctor Paredes. Sin embargo, lamenta que de este tipo de refrigerios apenas extraen beneficios: “por cada helado podemos sacar cinco céntimos de ganancia”.
En otros casos, como el “Chiringuito Carmen”, en Agrelo, esperan que agosto traiga consigo más sol para incrementar las ventas. Por ahora apenas ha obtenido beneficios y la propietaria asegura que “todos los días viene el camión de los helados y le tengo que decir que se vaya”.
El balance de las últimas temporadas deja mucho que desear para estos negocios. Lamentan que la meteorología está haciendo estragos en fechas clave para el turismo como, por ejemplo, el puente del 25 julio. “Llevamos tres años de mal tiempo. Éste fue bueno, pero cayó en fin de semana” asegura Héctor Paredes. El camarero reconoce que la rentabilidad del puente hubiese sido mayor si el festivo no hubiese coincidido con un sábado.
Y es que la tabla de salvación para alguno de estos negocios sigue siendo el fin de semana. La afluencia de bañistas es cinco veces mayor. “Viene más gente y consume mejor”, asegura Paredes. Aunque también matizan que este fenómeno se da especialmente en la primera quincena y a partir del día 15 “la cuesta final de mes se nota y aprietan el cinturón”. La temporada estival sigue su transcurso y las expectativas de negocio dependen de las condiciones meteorológicas“Nuestro jefe es el tiempo” asegura Héctor Paredes, quien no se aventura a hacer previsiones. “Nuestra expectativa es el día a día, según amanezca”, afirma.
Mejoras
Desde el chiringo de San Xián, agradecen el reciente asfaltado de la zona, aunque les haya costado “tres años de lucha continua con el ayuntamiento” y esperan “que se preocupen de su conservación”. Afirman que el precio de las licencias es demasiado elevado para los pocos productos que les dejan comercializar legalmente: “con lo que pagamos deberían dejarnos hacer más cosas”. Asegura que el aspecto del arenal se podía mejorar con la instalación de duchas, baños públicos y una mejor limpieza. Además, denuncian que el contenedor de residuos más cercano está a más 500 metros de sus instalaciones y esto afecta desfavorablemente a la playa. También en Mourisca los contenedores desprenden fuertes olores y la propietaria del chiringo se encarga de la limpieza de los servicios públicos “dos o tres veces al día”. Destaca que esta playa es “muy bonita y tranquila”, pero poco conocida porque ni siquiera está señalizado el camino. Por otra parte, en Portomaior, los vestuarios están muy alejados y se generan colas de gente que va a cambiarse a los servicios, que hace unos días estuvieron averiados. Desde el chiringo consideran que “deberían instalarse otros cerca del baño”.
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