F.G.S. - MOAÑA
Moaña vivió ayer un pleno tenso en el que las protestas de los trabajadores de la limpieza viaria y de los afectados por la subestación eléctrica proyectada en Trigás, en la parroquia de San Martiño, se hicieron sentir. Los concejales del Partido Popular permanecieron en pie durante toda la sesión para protestar "porque a algúns traballadores de Urbaser se lles impediu entrar ao salón de actos", aseguró José Fervenza, que expresó su solidaridad con ellos, aunque también criticó la calidad del servicio. En la sesión adjudicó la gestión de la piscina municipal a la empresa Aqualia. El PP fue el único grupo municipal que votó en contra, alegando que el gobierno local ya ha demostrado que no tiene control sobre dicha empresa. "Aqualia leva anos incumprindo a realización de melloras no saneamento que tiña comprometidas", explican.
Por contra, la corporación rechazó el estudio de detalle para una edificación en la zona de Samertolaméu. El alcalde, Xosé Manuel Millán, lo justificó basándose en los informes técnicos del arquitecto municipal, que asegura que esa zona "non é solo urbano consolidado".
Finalmente, y tras muchas interrupciones por parte del público, fue aprobada por unanimidad la ordenanza que regulará el servicio de ayuda en el hogar. Se trata de una adaptación a la norma autonómica para igualar dicho servicio en todos los ayuntamientos. El punto siguiente fijaba las tasas por este servicio en diez euros a la hora, que será el sueldo que cobrarán los asistentes sociales. Ningún grupo mostró su rechazo a esta propuesta aunque en los próximos días podrán presentar alegaciones Esta ordenanza entrará en un periodo de estudio hasta su aprobación definitiva.