F.G.S. - MOAÑA
La jornada número 21 de la huelga del metal en la provincia provocó en la comarca situaciones de tensión. Y es que los empresarios del sector habían decidido volver el lunes al trabajo, argumentando que la situación es insostenible. “Es como si nos agarráramos a un cactus para no hundirnos”, explica el encargado de un concesionario, “si no abrimos no sé como vamos a llegar a final de mes”. El gerente de otro taller argumenta que en Vilagarcía están trabajando todas las empresas del sector “pese a recibir ameazas”, y aboga por un dialogo en O Morrazo para hacer lo mismo.
La situación llegó ayer a un punto máximo de tensión y varios empresarios del polígono de Castiñeiras, en Bueu, aseguran que una treintena de piquetes llegaron a la zona sobres las 9.15 horas y pincharon las ruedas de varios de ellos. “Viñeron directamente a axustar contas por que abrimos o día antes”, critican. En una empresa de este polígono afirman también que les han roto las lunas de una furgoneta, y también apuntan a que la escalada de insultos estuvo a punto de desembocar en un episodio de violencia física. “Isto é unha sinrazón. Os traballadores estaban asustados e escapando. Ten que haber unha unión maior para facerlle frente aos piquetes dalgunha forma”, defiende un empresario.
Desde otra empresa del mismo entorno describían lo ocurrido afirmando que “nos tiraron polo chan varias caixas de ferramentas e pincháronnos as rodas dos coches. Pero o máis triste foi ver ao noso enlace sindical marchar asustado”. Unos 20 minutos después de estos disturbios varios agentes de la Guardia Civil llegaron a la zona, “pero xa non estaban os sindicalistas por alí”, dicen. En Cangas los trabajadores de un taller aseguran que “nos libramos de unha boa, porque os piquetes non pararon na nosa nave”.
Tras estos acontecimientos desde varios talleres se argumentaba que “no puede ser que una minoría dentro del sector imponga sus normas y nos perjudique a todos los demás”. Y es que más de 20 días de huelga suponen un duro palo para la economía de los negocios más pequeños. “Teño 14 traballadores indefinidos, e a semana próxima terei que despedir temporalmente a 4 deles, porque non lles podo pagar a nómina”, lamenta un gerente de Cangas. El mismo responsable explica que “moitas empresas contribuímos a xerar emprego estable na zona, pese ao que digan os sindicatos, e por este camiño acabaremos por pechar.
En otra nave explican que cerraron las puertas cuando les avisaron de que los piquetes estaban en Castiñeiras. “Despois entraron para adentro, pero eu díxenlles que podía estar ahí porque era unha propiedade privada”. Esta excusa sirvió para que la situación no pasara a mayores.
Los sindicatos lo niegan
Desde la CIG niegan que se produjeran tales disturbios. Uno de sus sindicalistas asegura que ayer los piquetes simplemente “pasamos polo polígono de Castiñeiras para vixiar que os negocios non abriran, pero como estaban todos pechados marchamos para Vigo e non se produxo ningún tipo de enfrontamento”. Y reconoce que si alguen provocó algún destrozo “sería antes de que chegaramos nós, porque eu mirei todo pechado”, insiste.
Durante toda la jornada de hoy los empresarios de la zona tendrán sus negocios cerrados “pois non queremos que se volva a repetir a situación de onte”.