FRAN GUTIÉRREZ SAS - O MORRAZO
Las vacaciones de verano siempre son un momento especial en la vida de cualquier niño, pero esta máxima no se cumple si las tienes que pasar en un campamento de refugiados situado en medio de un desierto que no baja de los 50 grados centígrados. Para evitar esta dura situación y lograr que decenas de niños tengan las vacaciones que se merecen, nació el programa Vacacións en Paz, de la ONG Solidariedade Galega co Pobo Saharaui. Este año un total de 32 niños saharauis visitan la comarca, una cifra ligeramente inferior a los 36 que lo hicieron el pasado verano. Y es que la crisis no es ajena a esta realidad, y las familias gallegas solo han podido acoger a 600 niños, frente a los 800 de 2008. Desde la ONG aseguran que cada vez es más difícil costear el vuelo y los trámites burocráticos, pero agradecen la solidaridad de las familias de acogida, que buscaron fondos durante todo el año.
Ayer la casa del Concello de Bueu se convirtió en una terminal de aeropuerto improvisada, pues tuvo lugar la llegada de los primeros 16 niños. En algunos casos se reencontraban con sus familias del pasado año y en otros padres y niños se enfrentaban a la ardua tarea de empezar a conocerse. La alegría de algunos jóvenes contrastaba con los llantos de otros, sabedores de que hasta el mes de septiembre no volverán a ver a sus familias. En el acto de Bueu, la edil de Igualdade, Laura Ogando, alabó la labor de las familias que participan en este programa por "apoiar a uns cidadáns que viron negado o dereito a vivir na súa propia terra". Ogando aseguró también que gracias a la ONG "conseguimos que estes nenos pasen un verán máis relaxado, abandonando por un tempo as condicións inhóspitas nas que viven". Además, insistió en que los morracenses se ven muy beneficiados con el intercambio y enriquecimiento cultural que supone esta experiencia.
Durante la mañana de hoy el salón de plenos de Bueu volverá a recibir al resto de niños que acuden a la comarca, hasta alcanzar la cifra de 32. Todos ellos ha recibido de regalo una bolsa de chucherías que servirá para empezar un verano dulce y en paz.