JUAN CALVO - CANGAS
Los que mandan acabarán por prohibir que se corten flores en la noche de San Juan para que las pócimas de amor de las que hablaba Joan Manuel Serrat sean más difíciles de conseguir. En algún caso hasta se dictará un auto para que la luna no salga la Noche de San Juan, que es caprichosa ese día y mantiene malos hábitos.
Las sardinas, tan aplaudidas hasta hace bien poco, dejaron paso al chorizo criollo y al churrasco. La culpa la tiene el precio que alcanza en el mercado este pescado cuando se acerca esta noche tan especial. Gana adeptos también la tortilla en esta jornada pantagruélica y dionisiaca nocturna y la que no los pierde es la queimada, que sigue gozando de un atractivo especial en esta noche. Además, esta bebida combina bien con la noche. Su conjuro (Mouchos, coruxas, pasos e bruxas, demos, trasnos e diaños, espíritus das nevoadas Veigas...) le va al pelo y siempre es un atractivo para el turista que viene de fuera. La playa de Rodeira era antes un mar de fuego de tantas hogueras como había, ahora se acotaron. Pero los hay que van preparados hasta con un generador de luz. En Areacova la fiesta fue para tirar cohetes y en Aldán se llevaron algunos portales.
Los que aprovechan para honrar a su patrón son los vecinos de Tirán. Una gran hoguera congregó en O Con a los vecinos de esta parroquia. Aquí no faltó de nada. Parecía que la crisis económica era cosa de otra dimensión. En Bueu, la sardina primó con entusiasmo, que se guarda para San Pedro.