F.G.S. - O MORRAZO
El sector del metal de la provincia de Pontevedra vivió ayer una nueva jornada de huelga. Un centenar de piquetes informativos recorrieron la comarca de O Morrazo divididos en varios grupos, para evitar que la gente se saltara la convocatoria de huelga. Desde la CIG aseguran que la jornada fue tranquila, “excepto nalgunha empresa onde os traballadores cambiaran as horas as que había que facer folga, pero informáronnos e todo se desenvolveu con normalidade”. Sin embargo, empresarios del polígono de Castiñeiras aseguran que fue la actuación de la Guardia Civil la que evitó que las tensiones vividas pasaran a mayores. Hasta la zona se desplazaron unos 40 piquetes y los problemas se centraron en el horario en el que podía abrir cada empresa.
Los concesionarios y talleres podían abrir hasta las 12.30 horas, “fixemoslle ver que tiñamos que traballar ata as 13.00 horas, para cumprir polo menos con media xornada, pero moitos piquetes opuxéronse”, explica el gerente de un concesionario. Pero el punto en donde el ambiente se caldeó más fue en una carpintería metálica de Castiñeiras. Y es que trabajadores y responsables del negocio creían que podían abrir con el mismo horario que los concesionarios, cosa que rechazan los sindicatos.
Sin daños
El responsable de dicha empresa, R.G., explica que “entre os piquetes había xente que razoaba pero outros eran máis radicais. Se non chega a estar a Guardia Civil linchábannos”, apuntó con rotundidad. El encargado afirma que no abren desde el pasado jueves y asegura que los trabajadores están “moi asustados”, e insiste en la tensión vivida ayer, “non houbo destrozos, pero amenazáronnos con queimar o taller se volvíamos a abrir”. Sin embargo, desde la CIG niegan que se produjera esta situación y reiteran que “toda a xornada se desenvolveu con tranquilidade e as forzas de seguridade non tiveron que intervir en ningún momento”.
Algunos sindicalistas que participaron en los piquetes explican que, aparte de los horarios de los concesionarios, las compañías relacionadas con el naval sólo pueden abrir las dos primeras y las dos últimas horas de su jornada laboral. Y el resto a primera hora de la mañana y a partir de las 13.00 horas. Pero muchas empresas no se fían y decidieron no abrir en todo el día. Es el caso de otra carpintería metálica de Bueu, cuyo encargado asegura que sus empleados quieren trabajar, pero que, “ata que a cousa se calme supoño que non volveremos a abrir”, apunta el empresario. Por ello, por ahora todo el iene en el dique seco.