juan Calvo Cangas
El jefe de la brigada medioambiental del Concello de Cangas, José Luis Barreiro, está más que orgulloso de estos trabajadores. Se deshace en elogios hacia ellos y recuerda que esos días que vinieron fuerte de lluvia no fueron inconveniente para que estos cuatro trabajadores continuaran con su labor de limpieza de cauces de ríos. "Su sangre no es de funcionario", afirma riendo José Luis Barreiro.
Cada uno tiene su historia, no siempre fácil. Los años y sus discapacidades les hacen ser desconfiados con el futuro. Temen que después de enero, fecha en la que termina su contrato, su vida vuelva a ser la de antes, el largo paro y las "chapucillas" para conseguir elevar en algo sus ingresos. Sus pensiones no dan para vivir, sí para buscarse la vida.
Fermín Cembellín tiene una discapacidad del 49%. Era cocinero en Madrid y poco a poco fue perdiendo el sentido del oído. Está casado con una vecina de la localidad, de ahí que cuando le diagnosticaron su mal decidieran venir a vivir a Cangas. "Aquí empeoré por el clima", comenta Fermín Cembellín. Tras tener que abandonar los fogones, inició su etapa de jardinero. La pensión es poca y hay que continuar trabajando en lo que se puede. Es consciente que con 59 años y con una discapacidad como la suya es muy difícil acceder al mundo laboral. "Traté de poner una tienda, pero resulta que también estaba incluida en la lista de profesiones que no podía desempeñar, apunta Cembellín que recuerda que miró siempre con escepticismo los trabajos que ofrecían desde el Concello. "No confiaba nada, pero ahora veo que funciona".
Gerónimo Bonet es natural de Cangas. De nacimiento sufre una monoparesia en el brazo izquierdo que se cataloga con una discapacidad del 38%. Desde siempre tuvo afición por la jardinería. Acabó séptimo de EGB y fue saltando de empleo en empleo. Hoy tiene 26 años y afirma que en varias ocasiones lo despidieron porque sus jefes consideraban que no rendía."Se me cerraron muchas puertas, demasiadas"manifiesta Gerónimo Bonet. Antes de que pasara a engrosar la lista de paro, Bonet trabajó en un bar de Tirán, del que afirma lo despidieron también por bajo rendimiento.
Estanislao Currás tiene 45 años. Igual que el ex jugador de fútbol Santillana, el partido de la vida lo juega sin un riñón, que le impide ejercer su profesión de carpintero-ebanista. Su discapacidad es del 33%. Cobra una pensión mínima y no es de los que piensa que su discapacidad le cerró puertas. Trabajó de albañil por su cuenta y ahora está muy satisfecho de su labor en el Concello.
Jacobo, el otro miembro de la brigada, rechazó realizar comentarios sobre su vida, pero su entusiasmo en el trabajo es igual que el de todos los demás, que esperan que desde el Concello se les ofrezca próximamente otra oportunidad. Saben que su contrato finaliza en enero y esperan que exista una posibilidad de que una nueva subvención de Medio Ambiente pueda permitirles continuar con la labor que ahora desempeñan.
Ejemplos
Esta experiencia, como la que en su momento puso en marcha la Concejalía de Innovación del _Concello de Cangas, de un curso destinado a que las mujeres aprendieran trabajos relacionados con la construcción, son ejemplos que el gobierno municipal cangués quiere repetir. La inserción laboral es el objetivo que se persigue.