¡XAN SALGUEIRO / SILLEDA
La presidencia de Fundación Semana Verde de Galicia está desde hoy en manos de la Xunta. El gobierno gallego ya gozaba desde 2002 de mayoría en el patronato que rige la entidad ferial, pero no podía decidir sobre su presidencia, que había sido blindada en favor de Maril. Se lo impedía una disposición transitoria introducida en la modificación de los estatutos efectuada en noviembre de 2002, según la cual durante los cinco años siguientes -en concreto, hasta el día 22 de noviembre de 2007- el cargo de presidente de la fundación recaería "necesariamente" en quien ostentase la presidencia de la Asociación Feiral Semana Verde de Galicia. Y ésta la tiene José Maril Sánchez, al menos hasta el año 2009, en que expira su mandato.
De momento, la Xunta sigue sin mover ficha respecto a sus planes para el que en su día fue concebido como el "recinto feiral de Galicia" y la entidad que lo dirige. Las declaraciones efectuadas la semana pasada por el conselleiro de Presidencia, José Luis Méndez Romeu, tampoco contribuían en nada a despejar incertidumbres. Al contrario, el conselleiro apuntaba que el final del blindaje de Maril no tiene por qué suponer su marcha. Detrás de esta dilación se esconden las discrepancias entre los dos partidos que dirigen la Xunta (PSOE y BNG), que manejan recetas diferentes para la feria.
En cuanto a José Maril, fiel a su estilo, no suelta prenda y se sorprende ahora cuando se le recuerda que su discurso de la última Semana Verde, en junio, sonaba a despedida. Entonces, formulaba agradecimientos a socios, colaboradores y operarios y pedía "vontade política" para impulsar el recinto Feira Internacional de Galicia.
Lo cierto es que la voluntad de los políticos -o, mejor dicho, la falta de ella- ha sido siempre el quid de la cuestión. Así lo recoge el Consello de Contas en su último informe sobre la institución silledense, referido al ejercicio 2004, aunque terminado en la primera mitad del presente año. En sus conclusiones, el Consello de Contas culpa a la Administración autonómica de "deixación da esixencia de control dos órganos de goberno" de la Semana Verde, lo que "redundou nunha falta de seguimento e tutela sober a racionalidade e eficacia das actuacións que se acometeron e nunha disociación clara entre o financiamento público e a xestión".
El informe arremete contra el "papel importante e pouco transparente" de la asociación en la fundación y contra la "concentración de competencias" en manos del presidente, "sen cuestionar a legalidade" de las mismas. "Ten atribuídas por delegación -indica- todas as facultades de xestión e administración do padroado", junto con "o manexo de recursos financeiros, de persoal, de organización e de contratación, desvirtuando a aposta por unha xestión profesionalizada que se iniciara coa designación dun xerente". En suma, el Consello de Contas concluye que la estructura organizativa "non se visualiza áxil e dimensionada para a súa actividade", subraya el "sobredimensionamento xeralizado do cadro de persoal" y critica la catalogación como "eventual" de trabajadores que acumulan años de servicio.
En lo económico, efectúa una crítica demoledora contra las "perdas continuadas", a la par que lamenta que no se hayan tomado "medidas adecuadas polos patronos". Los propios auditores de la fundación habían expresado "unha opinión sometida a incertezas derivadas das perdas reiteradas que cuestionan a capacidade para continuar a súa actividade" sin el apoyo financiero de los patronos.
En sus alegaciones, Maril manifiesta su "sincera inquedanza polo trato" dispensado en el informe, "a pouca capacidade de mando que se indica por parte dos patróns da Xunta e a excesiva cota de poder" sobre su persona. Recuerda que el patronato podía asignarle "competencias e funcións" y también que podía "revocar a delegación de representación e facultades" que le había concedido. Y alude al proyecto de modificación estatutaria que otorga "plena maioría" a la Xunta y que sigue estancado.