D.F./X.S.S. / LALÍN
El alcalde de Lalín, Xosé Crespo Iglesias, abre por primera vez la posibilidad de disolver la Mancomunidade Terras de Deza si no hay implicación por parte de los seis concellos que la integran. Aunque no menciona expresamente esta opción, el regidor lalinense y principal impulsor de la entidad comarcal admite que "se non hai vontade política e non se poñen cartos non vai funcionar"; "e, para iso, é mellor retirarse", añade.
Xosé Crespo reclama "un proxecto" a la presidencia, que ostenta su homólogo cruceño, Jesús Otero Varela, para adoptar una decisión sobre el futuro de la mancomunidad. En este sentido, la reunión prevista para el próximo miércoles en Silleda será clave. "Despois de coñecer o proxecto haberá que tomar unha determinación", explica el alcalde lalinense. Dicho encuentro se celebrará a partir de las 21.30 horas en el Hotel Oca Katiuska.
El regidor de Lalín ni confirma ni desmiente que, como había dicho su homóloga silledense, él también quiere un proyecto para continuar en la mancomunidad. "Hai que ver o proxecto que presenta [Jesús] Otero e á vista del tomaremos unha decisión", afirma. "Hai que ver o que se pode facer", apostilla. Entre las peticiones al presidente, figura el reparto de días de la maquinaria cedida por la Diputación y un estadillo de cuentas para saber el rumbo de la entidad.
"Eu son partidario de darlle un pulo, pero hai que meter pasta", afirma el regidor, en alusión a los impagos de Silleda y Dozón, que ambos concellos se comprometieron a resolver, aunque la regidora de Trasdeza, Paula Fernández Pena, condiciona la financiación a la existencia de contraprestaciones. Manifiesta que el hecho de que alguno de los miembros se niegue a abonar sus cuotas suele ser el principal escollo con que se encuentran las mancomunidades. "Como un se caia dos pagos rompe todo, porque o resto tamén deixa de pagar", apunta Xosé Crespo.