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Crónicas de Silleda

Cuando la playa era Taboada

El río Deza constituía la alternativa de recreo estival para vecinos y veraneantes durante los años de mediados del siglo pasado

24.07.2016 | 03:28
Vista del río de Taboada, con la fábrica de la luz y el puente del tren al fondo. // Archivo P.P.L.
Vista del río de Taboada, con la fábrica de la luz y el puente del tren al fondo. // Archivo P.P.L.

En cuanto llegaba el verano y, con él, el calor y las vacaciones, la villa de Silleda cambiaba de aspecto. Aumentaba la población juvenil con la vuelta de todos aquellos chicos y chicas que estudiaban internos, en Santiago o en los colegios de otras localidades. Venían también los familiares de toda la vida que, por motivos profesionales o de trabajo, vivían en Vigo, Santiago, Orense, Pontevedra, pero seguían manteniendo la casa en el pueblo. Otros, venían pasar unos días de vacaciones a casa de los familiares. Algunos emigrantes aprovechaban el verano para "dar una vuelta", sacudir la morriña y pasar unos días de descanso con la familia y amigos.

En los años de mitad de siglo pasado, en Silleda no había turistas, ni hoteles, ni casas rurales, ni las...

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