SILVIA PAMPÍN - FORCAREI
La férrea fe en San Benito volvió ayer a iluminar los corazones de los devotos que, como cada 21 de marzo, acudieron a la parroquia forcaricense de Pardesoa para honrar al que consideran el "santo más milagroso" con motivo de su primera romería anual.
El popularmente conocido como "San Benitiño de invierno" volvió a obrar el milagro de convertir a Pardesoa en lugar de peregrinación. Si bien el párroco José Pérez Bértolo admitió que la coincidencia de la celebración en día laboral le restó afluencia respecto de las jornadas de otros años en los que coincide en fin de semana, también hizo notar que el flujo de visitantes fue continuo y especialmente abundante en las misas rezadas que tuvieron lugar entre las 10.00 y las 12.00 horas.
No obstante, la celebración ya había arrancado a las 9.00 horas de ayer e incluso mucho antes, con la gran afluencia de fieles que llenaron la iglesia durante la celebración de la novena. Ayer, la tradicional imposición del santo –que lleva aparejada la oración "San Benito te favorezca e te libre de males extraños"– así como el beso a la reliquia y, en la solemne, el paso bajo la imagen en la procesión fueron los rituales con los que los devotos trataron de asegurarse el favor del santo.
Pese al difícil contexto económico, la mayoría de las peticiones a San Benito demandaban salud. Así, sumó llamadas de auxilio de enfermos que desean curarse –de todo tipo de males de cuerpo y espíritu– a las súplicas de protección de personas sanas que le pedían con fervor que les "libre de esta peste tan grande, la desgracia del cáncer", con el recuerdo aun fresco de personas queridas que no lo lograron superar.
Las gaitas de Os Alegres de Pontevedra animaron la celebración. Y tras la cita obligada de la tarde con la tradicional subasta de carne de cerdo, pollos vivos y huevos, llegó la fiesta con música tradicional. La parroquia despedía así la romería con la vista puesta ya en la romería principal, la del próximo 11 de julio.
Los devotos agotan cerca de 2.200 velones en 10 días
Del fervor de los devotos de San Benito de Pardesoa da una idea la gran cantidad de velones consumidos entre los 9 días de novena y el propio día de la primera romería anual. De hecho, según explicaron ayer los vecinos de Pardesoa que cada 21 de marzo y 11 de julio se ocupan de realizar la tradicional imposición del santo, en los últimos 10 días se agotaron cerca de 2.200 velones. A estos cabe sumar un sinfín de velas y numerosísimas figuras de cera. También son muchos los fieles que ofrecen aceite de oliva al santo y se llevan el bendito para untar aquellas partes de su cuerpo aquejadas por alguna afección cutánea. Y en la homilía los sacerdotes insistían: "está muy bien tomar a San Benito como intercesor pero también hay que esforzarse y tomarle como modelo", por su vida ejemplar.