SALOMÉ SOUTELO - LALÍN
El concejal de Medio Ambiente de Lalín, Manuel Fernández López, se hace eco de las numerosas quejas que ha recibido su departamento por parte de vecinos lalinenses sobre el paseo de perros de razas potencialmente peligrosas sin correa y sin bozal. El Concello "ya dio conocimiento de esta situación a la Policía Local", para que controle este tipo de incidentes, explica el edil. Y es que, por norma, los canes peligrosos tienen que salir a la calle con un bozal y una correa cuyo tiro no supere los dos metros. El edil puntualiza que "los propietarios de este tipo de perros solo podrán pasear un animal y lo menores de 16 años no podrán encargarse de un perro de estas características".
Entre los perros potencialmente peligrosos figuran las razas American Staffordshire Terrier; Pit Bull; Rottweiler; Terrier; Bullmastif; Dobermann; Dogo Argentino; Dogo de Burdeos; Dogo del Tíbet; Fila Brasileño; Mastín Napolitano; Presa Canario; Presa Mallorquín; Staffordshire Bull Terrier; Tosa Inu y Akita Inu.
Certificado psicológico
La persona que tenga un can de este tipo debe inscribirlo en el Rexistro Galego de Identificación de Animais de Compañía e Potencialmente Perigosos y, además, disponer de una licencia administrativa municipal. Para disponer de dicho permiso, los interesados tienen que remitir una instancia al Concello de Lalín en la que figuren los datos personales del propietario (nombre, dirección habitual, y teléfono de contacto), así como las características del animal que permitan su identificación, tales como la edad, la especie, la raza, sus características externas y el número de microchip.
Entre los requisitos para disponer de un perro de las razas mencionadas es necesario ser mayor de edad (por lo que el Concello requiere, además, una copia del DNI) y no estar incapacitado para cuidar y atender al animal. Además, el dueño tiene que presentar un certificado de penales conforme nunca fue condenado por delitos ni agresiones contra la libertad, así como un certificado de aptitud psicológica que puede expedir un psicólogo o un centro psicotécnico. Por último, el dueño del perro también tiene que concertar un seguro de responsabilidad civil con una cobertura mínima de 125.000 euros, previo a la identificación del animal y su inscripción en el registro citado.
Fernández indica que, si se carece de licencia municipal, el propietario del can puede incurrir en infracciones sancionables por parte de la Consellería de Medio Ambiente. El concejal también insta a los propietarios de estos animales de compañía a que contribuyan a mantener limpios los espacios públicos y las zonas verdes, ya que tienen la obligación "desde el punto de vista higiénico-sanitario, de recoger las deposiciones de los animales en las aceras, los paseos, los jardines " y cualquier lugar destinado al paso de personas. Además, los perros no deben entrar en los parques infantiles de Penatoares, Praza da Vila y el próximo a la guardería.