ALFONSO LOÑO - LALÍN
El alcalde de Lalín, José Crespo, ha vuelto a abrir el debate sobre la conveniencia de la fusión o integración de concellos como fórmula para garantizar su supervivencia y la prestación de servicios a los ciudadanos "Es inmoral e injusto que haya alcaldes que no cobren impuestos a sus vecinos", sentenció. Hace un lustro y como presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), Crespo ya lanzó una propuesta "por la que recibimos quejas, incluso de la gente de nuestro partido", que ahora cree más urgente debido a las circunstancias socioeconómicas de los últimos años. El alcalde sostiene que estos procesos de fusión son insalvables y cree que se materializarán en un horizonte de una década. El mandatario vaticina que en un lustro habrá "cambios en el ámbito competencial" y cree que estos procesos de integración de municipios estarán amparados por el Estado mediante un gran pacto entre los dos principales grupos políticos españoles.
Crespo realizó esta valoración en la primera de las jornadas sobre el futuro del municipalismo inauguradas ayer en el consistorio, que se celebrarán con una periodicidad mensual, y que estarán abiertas a la participación de representantes de concellos o expertos internacionales en la materia. En la sesión inaugural intervinieron: el director xeral de Administración Local de la Xunta, Norberto Uzal; el exsecretario de la Fegamp José Manuel Piñeiro, y el edil de urbanismo de Lalín, Román Rodríguez.
Los presentes coincidieron en la necesidad de reformular el funcionamiento de los ayuntamientos, si bien reconocieron que la complejidad de que la integración de municipios parta de las propias administraciones locales. "La fusión tiene que estar acompañada de algo más, porque tratar de suprimir sentimientos es complicado; preferimos ser cabeza de ratón que cola de león, pero lo cierto es que hoy hay un problema que es el de la prestación de servicios", indicó Piñeiro.
El técnico defendió el modelo portugués como ejemplo de integración de entidades locales en los denominados municipio-comarca y propuso que fuesen los ciudadanos los que eligiesen a los representantes de este órgano. "Galicia no puede tener 315 arquitectos municipales porque no se dan pagado", argumentó.
Uzal también admitió la complejidad que entraña poner en marcha este tipo de procesos, aunque dejó entrever que son inevitables, una vez que de los 315 municipios gallegos, una veintena de ellos tienen menos de un millar de vecinos y solo 22 cuentan con más de 20.00 residentes. El representante de la Xunta recuperó el ejemplo portugués, mencionado por su compañero de mesa, para recordar que el país vecino tiene 307 municipios. "Este es un problema común y que no solo afecta a Galicia, porque, por ejemplo, en Cataluña, hay 946 concellos", declaró.
El secretario xeral reconoció que la Xunta tiene competencias para modificar la normativa de ordenación territorial, pero respaldó las tesis de Crespo y de Piñeiro, relativas a un acuerdo de Estado que favorezca la integración de concellos. "En esta ley está trabajando el actual gobierno estatal y creo que, debido a la crisis y los últimos cambios socioeconómicos, este modelo también deberá ser trasladado a otros países como Italia o Francia", dijo.
Una vez que para Crespo urgen cambios en el funcionamiento y la operatividad de las administraciones locales "o incluso provinciales y autonómicas", éste insiste en que el problema radica en la fórmula a aplicar para que una decisión de este calado sea lo menos traumática y entendible por el conjunto de la ciudadanía.
Galicia Central
La fusión de concellos contrasta con la creación de entes como mancomunidades, "que no han servido para nada", dijo Piñeiro. Pero también con entidades como Galicia Central, integrada por los concellos de Lalín, O Carballiño, Monforte y Melide, y cuya actividad se limitó a celebrar actos promocionales, torneos deportivos o exposiciones.