SARA FONTENLA - A ESTRADA
Ana Villamayor es la nueva presidenta de Mar de Compostela, una asociación que reúne a 25 casas rurales de A Estrada bajo la filosofía de ofrecer esta zona como un destino turístico en sí mismo, aunque, como ella misma dice, por ahora solo sea posible potenciarlo como lugar cercano a otros puntos de arraigada tradición turística, caso de las Rías Baixas o la capital gallega. Su mayor prioridad es conseguir que se unan más casas de Forcarei y Cerdedo.
–¿Cómo afronta su nuevo cargo de presidenta?
–Con mucha ilusión, con ganas de trabajar y de animar a todos aquellos que tengan empresas relacionadas con casas rurales y de ocio en el medio rural, que se asocien y entre todos llevar a cabo proyectos que nos beneficien a todos en la comarca.
–¿Cuáles son sus objetivos como dirigente de Mar de Compostela?
–Uno de los objetivos prioritarios es que todos estemos unidos y trabajar para mejorar el turismo rural, para mejorar las infraestructuras y para hacer proyectos conjuntos que conlleven beneficios económicos para todos.
–¿Cómo ve el sector turístico en el rural?
–En nuestro caso, está bastante diversificado porque somos muchas casas pero de diversa índole. Unos alquilan por completo, otros por habitación pero en general, el sector pienso que se tiene que profesionalizar para llegar a los objetivos que pretendemos.
–¿Cómo promocionan el turismo rural de la zona desde la asociación?
–Mediante la página web, que pretendemos mejorarla y posicionarla mejor en los buscadores de internet para que sea vista más. También mediante tarjetas conjuntas, promociones…
–¿Cuál es el punto fuerte de este tipo de turismo? ¿Y el débil?
–Lo que más atrae principalmente es la naturaleza, venir a dormir a casas que están en contacto con el medio natural porque el cliente del turismo rural busca estar tranquilo. En invierno también buscan estar en las casas con la “lareira”. También vienen grupos de amigos, de parejas, y se juntan en estos sitios para disfrutar del entorno. El más débil, quizás sería en el ámbito de las nuevas tecnologícas, aunque la mayoría ya tienen internet. Otra debilidad podría ser que los servicios que ofrece una casa rural son muy similares a los de un hotel y estos últimos son más fáciles de encontrar.
–¿Cómo está yendo la temporada? ¿Están superando sus previsiones?
–Todavía hay plazas. Las expectativas no están cumplidas pero esperamos que venga más gente a última hora, aunque la crisis haga que los clientes reserven menos días.
–¿Cuál se considera el perfil del turista que se aloja en casas de la comarca?
–Las familias con niños. Luego, las parejas y, en tercer lugar, grupos de parejas, de amigos o incluso grupos de familias.
–¿Qué busca, generalmente?
–Normalmente demandan actividades, se juntan para hacer cosas al aire libre, en algunas casas disfrutan de la piscina o hacen barbacoa. Pero también guardan algún día para visitar la zona. En verano, sobre todo, van a las Rías Baixas y a Santiago.
–La asociación se bautizó con el nombre de Mar de Compostela. Mar, en referencia a la proximidad de la villa estradense a las Rías Baixas y, Compostela, en referencia a la proximidad de A Estrada a Santiago, ¿eso vende?
–Sí, pienso que sí. Decidimos ponerle este nombre llamativo, precisamente, con fines comerciales.
–¿Cómo están afrontando la crisis, teniendo en cuenta que el producto que ofrecen es prescindible?
–Tendremos que hacer alguna oferta para atraer gente y, a última hora, a lo mejor, rebajar los precios o hacer algún 3x2. Habrá que hacer algo para que la gente se acerque.
–Su antecesor en el cargo insistía en la necesidad de hacer de A Estrada un destino turístico, ¿hay mucho que hacer en este sentido?
–Pienso que sí. Están las bases puestas para ello pero como no se consiguió todavía, se opta por vender A Estrada como cercanía de Santiago y las Rías Baixas. Pero seguimos con ese proyecto en mente, que venga la gente aquí, por A Estrada, no por la cercanía con otros lugares.
–¿Cree usted que el municipio tiene potencial?
–Sí, desde luego.
–¿Algún mensaje general?
–A Estrada es una zona atractiva para venir. Yo propongo que los que tengan familiares y que no tengan sitio para acogerlos en sus casas, que los destinen a las casas rurales, que todavía hay plazas. Completo no está, pero vacío tampoco. Hay unas casas que tienen más que otras y pretendemos favorecer a todos. Con respecto a la asociación, que se asocien cuantas más, mejor. Y a poder ser que todos se hagan socios en calidad de numerales, ya que otros son solo colaboradores.